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Oficiales de policía y familiares asisten al funeral de los policías asesinados en un ataque con bomba en Barranquilla, Colombia, el 28 de enero de 2018

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Estados Unidos condenó "enérgicamente" el lunes los atentados contra policías en Colombia y Ecuador el pasado fin de semana, que dejaron siete muertos y decenas de heridos.

"Estados Unidos está junto a los pueblos de Colombia y Ecuador y ayudará a ambos países de cualquier manera que pueda en respuesta a estos ataques", señaló el Departamento de Estado en un comunicado, que calificó los ataques de "actos cobardes".

Los ataques en Colombia, atribuidos por el gobierno al Ejército de Liberación Nacional (ELN), última guerrilla activa en el país, donde murieron siete policías y decenas de personas resultaron heridas, llevaron al presidente Juan Manuel Santos a suspender el lunes los diálogos de paz que buscan poner fin al último conflicto armado de América.

El ELN se adjudicó el ataque más letal, que dejó cinco policías muertos y 41 heridos.

En total fueron tres atentados con explosivos en Colombia, que golpearon a la policía entre sábado y domingo: dos en el puerto Barranquilla, que se prepara para celebrar su famoso carnaval, y uno en el municipio de Santa Rosa, en el vecino departamento de Bolívar.

En Ecuador, un atentado con coche bomba contra la policía tuvo lugar el sábado en el norte del país, en la frontera con Colombia. El vehículo explotó frente a un cuartel policial en la localidad costera de San Lorenzo, dejando 28 heridos entre uniformados y civiles.

Ecuador atribuyó el ataque a grupos residuales de la exguerrilla colombiana FARC vinculados al tráfico de drogas. Las autoridades tildaron de "acto terrorista" al ataque, que dejó semidestruido al cuartel de San Lorenzo y afectó viviendas aledañas, y declaró un estado de excepción en esa convulsa zona.

Santos suscribió en noviembre de 2016 un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que condujo al desarme de unos 7.000 combatientes y la transformación de esa guerrilla en partido político. Pero unos 700 a mil rebeldes se apartaron del pacto y en su mayoría están implicados en el tráfico de drogas o la minería ilegal, según el gobierno.

Los diálogos de paz con el ELN estaban en suspenso desde el 10 de enero, cuando los rebeldes iniciaron una ofensiva contra la fuerza pública y la infraestructura petrolera.

La avanzada ocurrió tras el fin de la primera tregua bilateral y cuando estaba previsto que comenzara la quinta ronda de las conversaciones instaladas hace casi un año en Quito.

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AFP