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Secretario de Defensa inglés, Michael Fallon y su homólogo estadounidense, Ashton Carter, en conferencia de prensa en Londres, el 9 de octubre de 2015.

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Estados Unidos se vio forzado a admitir el fracaso de su plan de crear unidades rebeldes en Siria para combatir al grupo yihadista Estado Islámico (EI), anunciando en cambio armar a líderes locales seleccionados.

Funcionarios de la Casa Blanca y el Pentágono insistieron en que la "pausa" en los esfuerzos para entrenar a los rebeldes sirios fuera del territorio de ese país les permitiría re-enfocar sus esfuerzos en otros lugares.

"Hemos tenido algunos desafíos significativos", dijo Christine Wormuth, subsecretaria de Política de Defensa.

"Así que vamos a poner en pausa el entrenamiento que hemos estado haciendo donde reclutamos a combatientes individuales específicos", agregó.

Pero, en la medida en que la estrategia en Siria del presidente Barack Obama va de un fracaso en otro, la suspensión del programa de 500 millones de dólares para entrenar y equipar a los rebeldes resulta embarazosa.

Los enemigos políticos de Obama, como el congresista republicano de Texas Mac Thornberry, que preside el Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes, no demoraron en reaccionar.

"El gobierno ha tenido una política débil e inadecuada contra el EI", señaló.

"Ajustar un programa, aún si fuera exitoso, no resolverá el problema", agregó.

"Hoy, el gobierno de Obama reconoció lo que sabemos desde hace algún tiempo: el entrenamiento de los rebeldes sirios es un fracaso", dijo por su lado la senadora Deb Fischer.

Funcionarios del Pentágono dijeron a periodistas que en lugar de entrenar a unidades rebeldes, buscarían suministrar armas a líderes rebeldes ya en el terreno.

- "Una broma" -

La Casa Blanca y el secretario de Defensa Ashton Carter buscaron afanosamente mostrar el cambio como una forma de re-enfocar la estrategia para aumentar la presión sobre el EI.

"En el modelo anterior estábamos entrenando unidades de infantería. Ahora estamos cambiando a un modelo que producirá una mayor capacidad militar de combate", explicó un funcionario del Pentágono, que se negó a especificar cuántos líderes serían armados y entrenados.

Dos pequeños grupos de rebeldes formados y armados por Estados Unidos entraron en Siria este año a través de Turquía, pero uno de ellos se desintegró después de ser atacado y el otro entregó gran parte de su equipamiento a Al Qaida.

Los primeros graduados, un grupo de 54 combatientes, fueron atacados por Al-Nusra en julio y el Pentágono ignora qué pasó con ellos. Se sabe que al menos uno fue asesinado.

Un segundo grupo, compuesto por unos 70 rebeldes, fueron devueltos a Siria a finales de septiembre y reportes comenzaron a circular en Twitter de que habían desertado o entregado equipamiento militar.

El mes pasado, el general Lloyd Austin presentó las últimas cifras del programa. El plan que preveía el entrenamiento de unos 5.000 rebeldes al año, sólo había permitido por el momento la formación de algunas decenas de combatientes.

Esta información provocó críticas de legisladores estadounidenses. "Es una broma", comentó la senadora republicana Kelly Ayotte.

Se suponía que el programa de entrenamiento debía funcionar junto con la coalición internacional liderada por Estados Unidos que lucha contra el EI. Durante más de un año, estas fuerzas han estado enviando regularmente misiones con drones y aviones de guerra contra el EI en Irak y Siria.

Un esfuerzo que se ha visto complicado después de que Rusia comenzase su propia ofensiva en Siria contra los "terroristas", aunque el Pentágono acusa a Moscú de atacar casi exclusivamente a los opositores de Asad.

Por su parte, el senador estadounidense John McCain dijo que aviones rusos atacaron en Siria a grupos "financiados y entrenados por nuestra CIA".

El senador opositor, que conduce el Comité de la Fuerzas Armadas en el senado, ya había defendido un papel más activo de Estados Unidos en Medio Oriente, en especial en los esfuerzos para remover de escena a Al Asad.

En la visión de McCain, el "fracaso del liderazgo estadounidense" fortaleció al presidente ruso, Vladimir Putin, en la región.

AFP