Más de un mes después de haber dicho que la intervención estadounidense en Oriente Medio fue la "peor decisión" de la historia de su país, Donald Trump envió un portaaviones al estrecho de Ormuz con el fin de tranquilizar a sus aliados en una región marcada por las tensiones con Irán.

La travesía, esta semana, del USS Abraham Lincoln por este paso estratégico entre Irán y Emiratos Árabes Unidos busca "demostrar la determinación" de Estados Unidos para que se respete la libertad de navegación, afirmó la Marina estadounidense.

Sin embargo, en un tuit del 9 de octubre, el mandatario criticó con vehemencia la presencia de Estados Unidos en Oriente Medio.

Tras haberse desvinculado de sus aliados kurdos en la lucha contra el grupo Estado Islámico en Siria, Estados Unidos reforzó su presencia más al sur, en una región del Golfo rica en petróleo y que cuenta con importantes compradores de armas.

Washington organizó formaciones, anunció el despliegue de tropas adicionales y lanzó una coalición marítima con sede en Baréin para proteger la navegación en aguas del Golfo, sacudidas en los últimos meses por unos ataques atribuidos a Irán, una responsabilidad que la Teherán desmintió.

- "Intento desesperado" -

Para Andreas Kreig, profesor en el King's College de Londres, esta "demostración de fuerza" llega justo cuando "ahonda la brecha entre las garantías verbales en términos de seguridad de Estados Unidos en la región y su falta de actuación sobre el terreno".

"Es un intento desesperado de tranquilizar a los aliados en el Golfo", declaró a la AFP.

Desde hace más de siete décadas, Estados Unidos ha jugado un papel fundamental en una región azotada por los conflictos. Sobre todo, Washington ha asumido el papel de guardián de las monarquías del Golfo frente a Irán, archienemigo de Estados Unidos y de Arabia Saudita, país de peso en la zona.

Con su tuit, Trump generó dudas acerca de las intenciones de Estados Unidos en la región, pues parecía querer redefinir una estrategia que data de los encuentros de 1945 entre el entonces rey saudita Abdel Aziz bin Saud y el presidente estadounidense Franklin D. Roosvelt.

Pero, en los últimos meses, las tensiones en el Golfo se han intensificado. Un dron estadounidense fue abatido en junio por Irán y, tres meses después, unas instalaciones del gigante petrolero saudita Aramco fueron atacadas. Teherán fue acusado de ello, pero Estados Unidos se abstuvo de ordenar represalias.

Haciendo que un portaaviones pase por el estrecho de Ormuz "lo que, en realidad, se persigue es enviar un mensaje de desafío y de fuerza tras meses de humillación infligida por Irán", apuntó Kreig.

La última vez que que un portaviones estadounidense pasó por este estrecho, por el que transita casi un tercio del crudo mundial que se distribuye por vía marítima, fue en abril de 2019, según el Pentágono.

El estrecho de Ormuz es particularmente vulnerable por su escasa anchura, de unos 50 km, y de su profundidad, que no supera los 60 metros. La República Islámica suele amenazar con bloquearlo en caso de enfrentamiento con Estados Unidos.

- "Seguir siendo una amenaza creíble" -

"Es casi seguro que Estados Unidos no dejará el Golfo. Pero en el marco de la política de Trump [...], tienen que seguir siendo una amenaza creíble frente a Irán", explicó a la AFP Aleksander Mitreski, analista especializado en cuestiones de seguridad.

Estados Unidos mantiene unos 60.000 soldados en la región, también en Baréin, base de la 5ª Flota.

Las bases estadounidenses en la región, incluyendo la de Al Udeid en Catar, la mayor de Oriente Medio, son esenciales para las operaciones contra objetivos, en ocasiones lejanos, de Asia y África.

Además, el Pentágono anunció el 11 de octubre el envío de miles de soldados suplementarios a Arabia Saudita para proteger al reino de Irán, el primer despliegue de este tipo desde 2003.

Para describir la compleja relación entre Estados Unidos y Oriente Medio, el exdirector de la CIA, el general retirado David Petraeus, recurrió a una comparación que provocó carcajadas en una conferencia en Abu Dabi el mes pasado.

"Es un poco como si Michael Corleone intentara dejar la mafia", ironizó, en alusión al héroe de la película "El Padrino" de Francis Ford Coppola.

"Es prácticamente imposible" para Estados Unidos retirarse de la región, según él. "Pueden intentarlo, pero tendrán que volver a la realidad [...] De hecho, ningún país puede sustituirnos", apostilló.

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