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Un trabajador pinta la entrada del Ala Oeste de la Casa Blanca, el pasado 9 de agosto en Washington

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Centro neurálgico del Gobierno estadounidense, el Ala Oeste de la Casa Blanca es testigo de las tramas, las intrigas, los pulsos por el poder y las grandes decisiones que marcan la historia del país.

Esta zona -cuya fama explotó con la serie de televisión "The West Wing" (1999-2006)- acoge el Despacho Oval, la Situation Room (en el sótano) donde se gestionan las crisis, los despachos de los colaboradores más cercanos del presidente, los periodistas acreditados y la sala de prensa.

Pero desde hace una semana, el presidente y su círculo han cedido su lugar a pintores y fontaneros: el Ala Oeste está en obras.

Aprovechando que Donald Trump se ha ido un par de semanas de vacaciones, el Despacho Oval ha sido vaciado: los sillones en los que se sientan los líderes mundiales, los cuadros y hasta el mítico escritorio Resolute Desk -bajo el que se escondió Caroline Kennedy durante el mandato de su padre- han sido guardados para la renovación.

Mientras duran los trabajos, los consejeros del mandatario se han instalado temporalmente en el edificio de la oficina ejecutiva Eisenhower.

Como el resto de la Casa Blanca, cuya primera piedra fue puesta en 1792, el Ala Oeste necesita cada tanto un poco de chapa y pintura. Este año, las obras están centradas en modernizar el sistema del aire acondicionado.

"Ha sobrepasado su ciclo de vida y fallará en el futuro cercano si no se hace nada", explica la agencia gubernamental General Services Administration (GSA), a cargo del mantenimiento de los edificios federales.

También está previsto sustituir alfombras y moquetas y restaurar cuadros, unos cambios que costarán 1,17 millones y 275.000 dólares respectivamente. Según la GSA, estos gastos van en la línea de las tres últimas administraciones.

- "Amo la Casa Blanca" -

Reconstruida tras ser quedada por los ingleses durante la guerra de 1812, la Casa Blanca se ha sometido a muchas renovaciones. La principal tuvo lugar en los años 1940 bajo la presidencia de Harry Truman (1945-1953).

Hasta principios del siglo XX, el mandatario trabajaba en el segundo piso, donde vivía con su familia. Pero en 1902, Theodore Rooselvelt (1901-1909) decidió construir el Ala Oeste.

Esta obra "hizo realmente que la Casa Blanca sea lo que es hoy", cuenta a la AFP Evan Phifer, investigador en la White House Historial Association. "Roosevelt creó un ala, que ha sido expandida a lo largo de los años", señala.

"En 1909, William H. Taft (1909-1913) creó el primer Despacho Oval, pero no fue hasta 1934 cuando Franklin D. Roosevelt (1933-1945) renovó y expandió el Ala Oeste hasta donde se encuentra actualmente, dando a lo que es hoy el Jardín de las Rosas", precisa.

La última gran renovación se remonta al gobierno de Richard Nixon (1969-1974), que decidió construir la sala de prensa --conocida en inglés como "briefing room"--, con 49 asientos para los principales medios de comunicación acreditados, encima de la piscina hecha en 1933 para Roosevelt.

La estructura de la piscina, a la que se puede acceder por una pequeña escalera, sigue intacta, pero está llena de cables. Los azulejos originales exhiben ahora las firmas de periodistas y empleados que han pasado por la Casa Blanca.

Las obras de este año no tienen nada de especial, aunque adoptaron otra dimensión cuando la revista Golf afirmó que Trump considera el edificio público más famoso de Estados Unidos "un verdadero cuchitril".

El magnate inmobiliario, acostumbrado a la opulenta decoración de sus hoteles, negó categóricamente haber dicho nunca tal cosa y zanjó la polémica con un rotundo "Amo la Casa Blanca". Cuando vuelva a instalarse en ella en diez días, olerá a pintura fresca.

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AFP