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Un soldado estadounidense ofrece asesoramiento al ejército iraquí durante la batalla de Mosul contra los yihadistas del grupo Estado Islámico el 21 de junio de 2017

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En lo que fuera una residencia del oeste de Mosul, un grupo de oficiales iraquíes analiza en torno a un mapa la ofensiva de sus tropas mientras les llegan por radio la últimas novedades del frente.

El comandante de las fuerzas iraquíes da instrucciones en la distancia a sus hombres que avanzan en el casco antiguo de la ciudad, bajo la mirada atenta de oficiales estadounidenses, que a veces intervienen en las tensas discusiones.

Un consejero norteamericano y su equipo están presentes en este centro de comando improvisado a menos de dos kilómetros de la línea de frente.

"Vivimos a diario con ellos, trabajamos juntos", confía el teniente Andrew Kaiser, de silueta joven, que aconseja al comandante de la 16ª división iraquí.

Fuera del centro, dos soldados estadounidenses dotados de fusiles y chalecos antibala hacen una pausa en medio del calor asfixiante cerca de los vehículos blindados estacionados en la calle.

El oficial estadounidense asegura que su papel cambió radicalmente desde su última visita a Mosul hace más de diez años. Formaba entonces parte de un contingente de las fuerzas norteamericanas basadas en la segunda ciudad del país.

Hoy se basa en imágenes de vídeo registradas por drones, mapas de satélite y datos recabados por las tropas desplegadas en el terreno para aconsejar al comandante iraquí cuyos hombres intentan expulsar al EI de su último bastión en Mosul.

- Terreno difícil -

Aquello que era el fuerte de los yihadistas en las primeras etapas de la batalla de Mosul lanzada en octubre por las fuerzas iraquíes, cambió a medida que avanzaban los combates. Su potencia de fuego ha disminuido, estima el teniente.

Sin embargo, en medio del estruendo de los morteros, el militar estadounidense admite que la batalla que se libra en el casco antiguo de la ciudad es muy dura.

En el mismo momento, una columna de humo se eleva sobre unos edificios, blancos de bombardeos aéreos.

La suerte de decenas de miles de civiles atrapados en esta parte de la ciudad preocupa a las fuerzas iraquíes y al equipo del teniente Kaiser.

"Las bandas criminales de Dáesh (acrónimo del EI) utilizan a los civiles como escudos humanos para impedir el avance de nuestras unidades", dice el coronel Issam Ghadban, responsable de la prensa en la 16ª división.

Se calcula que en el casco antiguo puede haber unas 100.000 personas o más, estimó el representante del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (HCR) en Irak, Bruno Geddo, al deplorar una de las guerras urbanas más importantes desde la Segunda Guerra Mundial.

- Escudos humanos -

El 8 de junio, la oficina de la ONU para los derechos humanos había indicado disponer de informaciones creíbles según las cuales 230 civiles han muerto desde el 26 de mayo cuando intentaban escapar de Mosul-Oeste.

La coalición internacional anti EI, que apoya a las fuerzas iraquíes, también anunció en marzo que verificaba informaciones según las cuales sus bombardeos habían provocado muchas víctimas civiles en Mosul.

"Queremos que la protección de los civiles esté en el centro de las operaciones militares, seguimos militando (...) a favor de que las vidas y los bienes de los civiles queden protegidos lo más que se pueda", afirmó el representante del HCR.

Cada día, pequeños drones de vigilancia parten del centro de comando donde se encuentra Kaiser y la 16ª división, en dirección a zonas controladas por los yihadistas.

En uno de los vídeos pudieron ver cómo los yihadistas utilizaban a los civiles. "Vimos a dos miembros del grupo EI (...) haciendo ingresar a mujeres y niños a un edificio que acabábamos de bombardear", cuenta el teniente norteamericano. "El EI trata de incitarnos a atacar a los civiles", asegura.

AFP