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Una enfermera de Yemen atiende a un donante en el banco de sangre en Saná el 7 de agosto de 2017

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El banco de sangre de Yemen, víctima colateral de la guerra que asola el país desde hace más de dos años, lanzó esta semana un desesperado grito de alarma afirmando que podría que tener que cerrar pronto sus puertas y dejar a miles de pacientes sin asistencia.

"Exhortamos a todas las organizaciones humanitarias de la comunidad internacional y a todos los donantes que apoyen el centro, en un momento en que nuestro material médico escasea", declaró el director del centro yemenita para la transfusión sanguínea y la investigación en Saná, Adnane Al Hakimi.

"Sólo podemos trabajar una semana más. Después, si las organizaciones humanitarias no se movilizan para ayudar al centro, cerrará", alertó el lunes.

El banco de sangre yemenita dice atender a unas 3.000 personas al mes, enfermas de cáncer, insuficiencia renal o de talasemia, una enfermedad genética que se traduce en una disminución del tamaño de los glóbulos rojos y provoca una anemia severa.

Menos de la mitad de los hospitales siguen abiertos en ese país pobre de 27 millones de habitantes, devastado por el conflicto entre los rebeldes chiitas hutíes, que controlan la capital Saná, y las fuerzas gubernamentales, respaldadas por una coalición militar árabe dirigida por Arabia Saudí.

La crisis humanitaria ha ido empeorando en el país dejando a parte de la población al borde de la hambruna, según la ONU.

Desde la intervención de la coalición árabe en marzo de 2015, los combates causaron más de 8.300 muertos, en su mayoría civiles, y más de 47.700 heridos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

- Donaciones de sangre -

Amina Ali, cuyo hijo necesita transfusiones sanguíneas, acude a menudo al banco de sangre. "Hago un pedido de sangre y plaquetas cada 10 días", cuenta a la AFP. "¿Qué va a ocurrir si cierra el centro? El estado de salud de muchos niños, incluido mi hijo, va a empeorar", lamenta.

Según Hakimi, en junio, la oenegé Médicos Sin Fronteras (MSF) "dejó repentinamente" de suministrar material médico al banco de sangre, tras haber ayudado al centro desde 2015.

En un comunicado enviado a la AFP, MSF confirmó haber dejado de respaldar al banco de sangre tras haberlo ayudado durante dos años. "A medida que aumentan las necesidades sanitarias en Yemen, MSF ha elegido concentrar su apoyo en otras prioridades sanitarias", indicó la oenegé.

"MSF acordó con la OMS cederle el testigo en junio. La última donación de MSF al banco de sangre es de junio de 2017. Se supone que iba a permitir el funcionamiento de sus actividades durante dos meses, hasta que la OMS empezara a ayudar" el centro, añadió.

Al igual que esa oenegé, la ONU se vio obligada a reorganizar la asignación de sus fondos en Yemen, reduciendo por ejemplo el apoyo a los programas de ayuda alimentaria, para centrarse en detener la epidemia de cólera que causó cerca de 2.000 muertos en menos de cuatro meses.

La ONU indicó que la comunidad internacional pagó menos de la mitad de los 2.100 millones de dólares (1.900 millones de euros) prometidos este año.

A pesar de las dificultades, algunos yemenitas siguen dispuestos a ayudar al banco de sangre y a sus pacientes. "Estoy aquí para donar mi sangre por caridad y por mi país", afirma Abdalá Farei. "Rogamos a Dios que haga lo necesario para que los ciudadanos respondan a la llamada del banco de sangre", espera.

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AFP