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El canciller dominicano, Miguel Vargas, durante la ceremonia de inauguración de la cumbre de la CELAC en Bávaro, República Dominicana, el 24 de enero de 2017

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El canciller dominicano, Miguel Vargas, pidió este martes dosificar las tareas de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) para evitar que caiga en la ineficiencia.

Al presentar el informe de gestión de su país en la presidencia pro témpore de la Celac, Vargas recordó que varias reuniones programadas no pudieron celebrarse por falta de tiempo o de un "anfitrión".

El ministro consideró ese hecho como un "llamado de atención" frente al aumento constante de temas encargados al mecanismo regional, cuya presidencia rotatoria -de un año- cederá el miércoles a El Salvador.

"Si recargamos a la Celac de mandatos, limitamos las posibilidades para el cumplimiento eficaz", advirtió en el marco de la V cumbre de mandatarios del grupo en Bávaro, población vecina de la turística Punta Cana.

Aun así, el canciller resaltó que en los últimos 12 meses presidió cuatro encuentros de cancilleres y 30 actividades con socios extrarregionales.

"Hemos dado un paso adelante en la consolidación de la Celac como la voz de nuestra región, como el interlocutor por excelencia de América Latina y del Caribe frente a los más importantes actores de la comunidad internacional", sostuvo.

En tal sentido, destacó los acercamientos con la Unión Europea, Rusia, Corea del Sur, Turquía, India y China, y dijo que "la Celac es el llamado a ser su socio colectivo en la región".

Previo al balance, Vargas instaló la reunión de cancilleres del mecanismo, que revisará la "Declaración de Punta Cana" y una veintena de declaraciones especiales que firmarán los mandatarios y jefes de delegación el miércoles.

Integrada por 33 países, la Celac surgió en 2011 con el impulso del fallecido líder venezolano Hugo Chávez y otros gobernantes de izquierda, que consideraban que en algún momento debía reemplazar a la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que hacen parte además Estados Unidos y Canadá.

Argumentaban, entre otras cosas, que la OEA atentaba contra la soberanía de la región.

AFP