En la vanguardia de la lucha contra el régimen al inicio de la revuelta en Siria antes de decaer debido a sus divisiones internas, el Ejército Sirio Libre (ESL), rescatado por Turquía, le sirve ahora a Ankara de infantería en su ofensiva contra las fuerzas kurdas.

Las facciones que conforman esta coalición heteróclita habían comenzado a perder terreno desde 2012 con la emergencia de grupos yihadistas y la falta de apoyo financiero.

Tras haber casi desaparecido del paisaje durante varios años, el ESL, algunos de cuyos componentes son islamistas aunque calificados de "moderados", volvió a reaparecer en agosto de 2016, al lado del ejército turco, en la primera ofensiva de Ankara en el norte de Siria. Esto ayudó a la expulsión de los yihadistas del Estado Islámico (EI) de Jarablús.

Luego participó en enero de 2018 en una segunda ofensiva turca en el norte de Siria para desalojar a la milicia kurda de las Unidades de Protección Popular (YPG) de su bastión de Afrín.

Pero las imágenes que mostraban a miembros del ESL posando con el cuerpo mutilado de una combatiente kurda cerca de Afrín o dedicándose a saqueos en la ciudad tras la toma, no contribuyeron a limpiar su imagen de militares insurrectos.

Bajo la bandera del Ejército Nacional Sirio (ENS), nueva estructura que reemplazó al ESL y como parte oficial del "gobierno" en el exilio de la oposición siria con sede en Turquía, participan en la ofensiva lanzada el miércoles para expulsar a las YPG de una vasta franja de territorios en el nordeste de Siria.

Consideradas como "terrorista" por Turquía por sus relaciones con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), las YPG fueron apoyadas por los occidentales, ya que les sirvieron como avanzada en la lucha contra el EI.

"El Ejército Nacional Sirio es el componente local de la operación turca. Es una importante fuerza de infantería para la ofensiva", destaca Emre Kursat Kaya, experto en el centro de reflexión Edam en Istanbul.

- "Papel crucial" -

"Este grupo está conformado principalmente de combatientes árabes sunitas y de turkmenos originarios de esas regiones" en el norte de siria, agregó. "Su presencia en la operación es una valiosa fuente de inteligencia".

A comienzos de octubre, el ENS incrementó sus rangos hasta tener, al menos teóricamente, unos 80.000 hombres, al fusionarse con el Frente Nacional de Liberación, una coalición de grupos armados activos especialmente en la región de Idlib.

Los miembros del ENS están equipados, entrenados y remunerados por Turquía. "14.000 miembros del ENS fueron movilizados para participar en la operación. Esta cifra puede aumentar o bajar según cómo se desarrolle la batalla", afirma a la AFP el portavoz del ENS, el mayor Yusef Hamud.

Según él, "un gran número" de esos combatientes es originario de localidades en el nordeste de Siria, de donde Turquía busca sacar a las YPG, como Tal Abyad y Ras Al Aín. "Estos soldados fueron sacados de sus ciudades y pueblos cuando las YPG tomaron el control de esos territorios".

Charles Lister, analista para el Middle East Institute, considera que Turquía desplegó "unos 1.000 combatientes" desde el inicio de la ofensiva, en ejes que van de Tal Abyad a Ras Al Aín.

"El ENS parece por el momento operar bajo un estrecho control del ejército y Turquía lo utiliza como una fuerza de primer plano. Su papel parece crucial", analiza.

Kaya, analista de Edam, considera que los abusos cometidos por combatientes sirios en la operación de Afrín no deberían repetirse en esta ofensiva.

"Estas fuerzas fueron entrenadas por el ejército turco para esta operación. A diferencia de grupos menos organizados en Siria, se espera que tengan un nivel más elevado de disciplina", señaló.

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