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El dúo francoalemán brega con Kiev y Moscú para relanzar la paz en Ucrania

Los ministros de Relaciones Exteriores Sergei Lavrov (Rusia), Jean-Marc Ayrault (Francia), Frank-Walter Steinmeier (Alemania) y Pavlo Klimkin (Ucrania) analizan la situación en Ucrania, durante una reunión celebrada el 3 de marzo de 2016 en París afp_tickers
Este contenido fue publicado el 04 marzo 2016 - 02:06
(AFP)

Los esfuerzos de París y Berlín para relanzar las negociaciones para solucionar el conflicto separatista en el este de Ucrania se topan con la ausencia de compromisos concretos de Kiev y Moscú, pese a una fecha tope avanzada este jueves para unas elecciones locales consideradas cruciales.

Al término de una larga reunión en París de los ministros de Relaciones Exteriores ruso, alemán, francés y ucraniano, el francés Jean-Marc Ayrault indicó que deberían celebrarse elecciones de aquí a julio en la región prorrusa de Donbass, comicios que París y Berlín reclaman en vano a Kiev desde hace meses.

"Hemos subrayado la importancia de la adopción de una ley electoral para la celebración de elecciones locales antes de finalizar el primer semestre de 2016", declaró Ayrault.

"Es necesario poder garantizar la seguridad de la organización de las elecciones, necesitamos seguridad en el terreno", matizó a su vez el ucraniano Pavlo Klimkine, y también consideró que la reunión del jueves no ha permitido "avances".

Los occidentales ven las elecciones en el este rebelde como una apertura para su reintegración política en Ucrania, pero Kiev teme que Rusia, acusada de apoyar militarmente a los separatistas, se sirva para desestabilizar el conjunto de la ex república soviética.

Klimkine denunció la presencia de "importantes armamentos ocultos en Donbass" y deploró la ausencia de acceso a la frontera con Rusia.

Según el ministro, Ucrania ha hecho propuestas para controlar la frontera y detener la "entrada de armas, municiones, mercenarios rusos y tropas rusas en Ucrania pero la parte rusa no quiso discutir ciertos puntos en detalle".

En este capítulo de consolidación del alto el fuego, Ayrault indicó que todas las partes deben proporcionar "todas las informaciones sobre el seguimiento y la verificación efectiva por la OSCE de la retirada de todas las armas pesadas sin más tardar".

El ministro francés, que se estrena con la crisis ucraniana como primer dossier de envergadura desde su nombramiento en febrero, insistió también en que los observadores de la OSCE, cuya misión fue prolongada hasta finales de marzo de 2017, "puedan identificar a los responsables de violaciones del alto el fuego".

París y Berlín, añadió, reclamaron "la liberación e intercambio de todos los prisioneros y personas detenidas ilegalmente, de aquí al 30 de abril".

- Decepción de Berlín -

París afirma que la reunión del jueves ha permitido "superar una etapa". Berlín lo ve de otra manera.

"No estoy satisfecho con la manera en que Kiev y Moscú llevan las negociaciones, expresó Steinmeier, mientras que el ruso Serguei Lavrov salía de la reunión con cara seria y sin hacer declaraciones.

La reunión no ha permitido "avances en el proceso político" de cara a la solución del conflicto en el este de Ucrania, deploró el alemán. La celebración de elecciones locales está supeditada a saber "si Kiev y Moscú trabajan juntas próximamente de manera más constructiva sobre este tema (...) Sigue siendo difícil", comentó, visiblemente pesimista.

Firmados en febrero de 2015 en la capital bielorrusa gracias a la mediación franco-alemana y en presencia del presidente ruso Vladimir Putin, los acuerdos de Minsk prevén un alto el fuego y un conjunto de medidas políticas, económicas y sociales para solucionar el conflicto ucraniano, que deja más de 9.000 muertos desde hace casi dos años. Pero las negociaciones llevan meses en punto muerto.

En un desplazamiento a Kiev, el 22 y 23 de febrero, los ministros francés y alemán de Relaciones Exteriores exhortaron a las autoridades ucranianas a proseguir sus reformas políticas, y sobre todo adoptar con carácter urgente una ley electoral que permita la celebración de elecciones locales en el este.

Ucrania y los occidentales acusan a Rusia de apoyar militarmente a los rebeldes prorrusos, extremo que Moscú desmiente.

Días atrás, Alemania y el general estadounidense al mando de las fuerzas de la OTAN en Europa, Philip Breedlove, señalaron su preocupación por las violaciones de los altos el fuego.

Los combates que oponen al Ejército ucranianos y a los rebeldes han bajado considerablemente de intensidad desde la instauración de una nueva tregua en septiembre de 2015 pero brotes irregulares de violencia, y sobre todo las minas omnipresentes en la zona de guerra, siguen agravando el balance.

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