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Lee Jae-yong, vicepresidente del grupo Samsung Electronics, llega a un interrogatorio en la oficina del fiscal especial en Seúl el 22 de febrero de 2017

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El heredero del imperio Samsung niega todas las acusaciones en su contra por corrupción en el marco del escándalo político que sacude Corea del Sur desde hace meses, dijeron sus abogados este jueves durante una audiencia preliminar.

Lee Jae-yong, de 48 años, no se encontraba presente durante esta audiencia en el tribunal del distrito central de Seúl.

El caso representa un nuevo golpe para el mastodonte de telefonía —primer fabricante mundial de teléfonos inteligentes—, que intenta reponerse de una humillante operación de llamada a revisión de sus teléfonos a escala mundial.

Lee es el vicepresidente de Samsung Electronics, el buque insignia del grupo, hijo de su presidente y nieto de su fundador.

El 17 de febrero estuvo en detención provisional y después fue inculpado "por corrupción, utilización indebida de bienes públicos, encubrimiento de activos en el extranjero y perjurio".

Otros cuatro ejecutivos de Samsung también fueron inculpados.

"Todo el mundo desmiente las acusaciones", declaró un abogado durante esta audiencia preliminar al juicio y que duró algo más de una hora.

La defensa argumentó que la acusación estaba llena de errores, que algunos cargos no estaban suficientemente fundamentados o que algunas pruebas eran circunstanciales.

No se fijó ninguna fecha para una nueva audiencia.

Lee está acusado de haber pagado cerca de 40 millones de dólares en sobornos a la confidente en la sombra de la presidenta Park Geun-Hye, a cambio de favores políticos.

Un portavoz del conglomerado, el más importante del país, que representa una quinta parte del PIB, repitió que el grupo haría todo lo posible para que la verdad salga a la luz.

Las acciones terminaron la sesión estables, a 2.010.000 wons (1.650 euros).

- Duro golpe -

Lee se convirtió en jefe de facto de Samsung tras la crisis cardíaca en 2014 de su padre, en cama desde entonces.

El escándalo político se centra en Choi Soon-sil, amiga desde hace 40 años de Park, acusada de haber utilizado su influencia para obtener más de 70 millones de dólares de diferentes empresas y de inmiscuirse en los asuntos del Estado.

Este casó le valió a Park su destitución por el Parlamento en diciembre.

El Tribunal Constitucional publicará el viernes su fallo sobre la validación de esta destitución.

Samsung fue la empresa más generosa con las dudosas fundaciones controladas por la confidente de la presidenta.

También otorgó millones de euros a Choi con la excusa de financiar en Alemania los entrenamientos de jinetes surcoreanos, entre los que figura la hija de Choi.

En contrapartida a su generosidad, Samsung presuntamente recibió el aval del Gobierno para la controvertida fusión en 2015 de dos de sus unidades, Cheil Industries y C&T.

Esta operación fue denunciada por algunos accionistas que estimaron que C&T fue deliberadamente subevaluada. Pero la caja de pensiones, importante accionista de Samsung controlado por el Ministerio de Asuntos Sociales, la respaldó.

El exministro de Asuntos Sociales fue inculpado por abuso de poder en el marco de este caso.

El arresto del heredero del 'chaebol', como se conoce a los conglomerados en Corea del Sur, ha sido un duro golpe para el grupo, aún en dificultades por haber retirado su telefóno Galaxy Note 7 por las baterías defectuosas.

Este escándalo ha arrojado luz sobre los estrechos lazos que unen tradicionalmente a los poderes políticos y económicos.

Los 'chaebols' surcoreanos provocan cada vez más el oprobio por su estructura y su forma de Gobierno opacos, así como por sus favores entre familiares.

AFP