El parlamento egipcio, que respalda ampliamente al presidente Abdel Fatah al Sisi, votó el martes una reforma de la Constitución que permitirá al mandatario mantenerse en el poder hasta 2030.

"El mandato actual del presidente debe terminarse al cabo de seis años", lo que supone extenderlo de 2022 a 2024, estipula la enmienda al artículo 140 de la Constitución.

Tras esa prolongación, el jefe de Estado "puede ser reelegido para otro mandato", hasta 2030, añade esa reforma.

Sisi fue elegido por primera vez en 2014, un año después de haber liderado el derrocamiento militar, en medio de una revuelta popular, del presidente islamista Mohamed Mursi, de quien era ministro de Defensa.

Su reelección en 2018 con más del 97% sucedió en unos comicios marcados por la presencia de un sólo rival, utilizado únicamente para legitimar la elección, y por los arrestos de opositores.

Abdel Fatah al Sisi, de 64 años, garante para Occidente de la estabilidad y de la lucha contra el terrorismo, es acusado por las organizaciones no gubernamentales de violación de los derechos humanos: tortura, desapariciones forzadas, récord de ejecuciones, encarcelamiento de opositores, control de la prensa.

Pero los partidarios del mandatario en el Parlamento mantienen que la revisión constitucional es indispensable para la estabilidad política y económica del país.

"La Constitución de 2014 fue redactada en circunstancias difíciles, excepcionales", explicó a AFP Mohamed Abu Hamed, un diputado ardiente promotor de la reforma.

Según Hamed, Sisi "tomó importantes medidas políticas, económica y de seguridad y debe continuar sus reformas".

Con menos de veinte diputados, la pequeña alianza opositora, el bloque "25-30", pidió a los egipcios rechazar esta reforma.

- Estados Unidos, silencioso -

De momento no hay fecha para esta consulta popular, pero en las calles de El Cairo ya hay afiches convocando a votar.

Este voto del Parlamento egipcio interviene a contracorriente del clima regional en este comienzo de año.

En la vecina Sudán, Omar al Bashir, en el poder desde hace tres décadas, fue derrocado el 11 de abril luego de una masiva protesta popular. En Argelia, el rechazo a un 5º mandato de Abdelaziz Buteflika, provocó manifestaciones inéditas y la dimisión del presidente el 2 de abril.

"Tras la caída de Buteflika en Argelia y Bashir en Sudán (...) ¿no aprendimos la lección?", ironizó en Twitter Haitham El Hariri, joven diputado miembro de la oposición.

Pero esta oposición a la revisión constitucional se limita casi exclusivamente a las redes sociales. La aplastante mayoría de la prensa, en particular la televisión, difunde el discurso de apoyo al presidente Sisi.

Según Human Rights Watch (HRW), el "proyecto de reforma constitucional (...) da a los militares poderes particularmente abusivos e institucionaliza aún más el autoritarismo".

Amnistía International llamó a los aliados de El Cairo, en particular Estados Unidos, a no permanecer "callados" frente al proyecto de reforma.

"Si se adoptan, las enmiendas agravarían la crisis devastadora de los derechos humanos" en Egipto, declaró la ONG.

La reforma incrementará el control del poder judicial por el Ejecutivo e institucionalizará el papel político de los militares, pilar del régimen.

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