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Sirios esperando en el punto de cruce de Oncupinar para volver a su país, cerca de Kilis, localidad del sur-centro de Turquía, el 11 de febrero de 2016

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El presidente turco, el islamoconservador Recep Tayyip Erdogan, harto de los llamamientos a que abra la frontera de Turquía a nuevos refugiados sirios, amenazó con enviar a Europa a los centenares de miles que ya están en su país.

"No llevo escrito 'idiota' en la frente. No se crean que tenemos los aviones y los autobuses preparados para nada. Nuestra paciencia tiene un límite. Haremos lo que sea necesario", dijo Erdogan, visiblemente enojado, en un discurso en Ankara ante empresarios.

Poco después, en Bruselas, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, anunció que una misión naval aliada bajo mando alemán iba a dirigirse "sin más tardar" hacia el mar Egeo para "ayudar a luchar contra el tráfico humano" de migrantes.

Esta iniciativa fue solicitada por Grecia y Turquía, dos países separados por el Egeo, mar que constituye una de las principales vías tomadas por los migrantes para ingresar a Europa, a menudo poniendo en peligro sus vidas. Esta operación de vigilancia fronteriza constituye un cambio inédito en las misiones de la OTAN, creada como una organización militar de defensa. Hasta ahora la OTAN había rehusado implicarse directamente en la peor crisis migratoria en Europa desde 1945.

Erdogan también confirmó las negociaciones reveladas por la prensa con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, en las que amenazó con enviar a los migrantes a Europa si no recibe una suma suficiente para mantenerlos en suelo turco.

"Estoy orgulloso de habérselo dicho. Defendimos los derechos de Turquía y de los refugiados (...) Dijimos [a los europeos]: 'Lo sentimos, abriremos las puertas y diremos adiós a los migrantes", explicó Erdogan.

Esta conversación, que se produjo en noviembre pasado durante el G20 de Antalya (sur de Turquía), fue citada por el sitio griego Euro2day, que aludió a "amenazas brutales" a los europeos por parte del hombre fuerte de Turquía.

- Una suma 'módica' -

Según este sitio, Erdogan considera "módica" la suma de 3.000 millones de euros propuesta por la Unión Europea (UE), cuando su país ha gastado 8.000 millones de euros solamente en campamentos de refugiados.

La UE aprobó el 3 de febrero las modalidades de financiación de un fondo de 3.000 millones destinado a los 2,7 millones de refugiados sirios que viven en Turquía, que fue prometido a cambio de que Ankara frene el flujo migratorio hacia Europa.

Desde el 1 de febrero el régimen de Bashar Al Asad, apoyado por Rusia, ha lanzado una violenta ofensiva contra los rebeldes de la provincia de Alepo (norte), que ha dejado 500 muertos y provocó el éxodo de 30.000 personas hacia la frontera turca.

Esos refugiados, que huyen de las bombas, están congregados en condiciones inhumanas ante el puesto fronterizo turco de Öncüpinar (provincia turca de Kilis, sur), que permanece cerrado.

Turquía, apoyada por varias ONG, ha preferido ayudar a los refugiados en territorio sirio, enviándoles toneladas de asistencia humanitaria y dejando entrar solamente a las personas enfermas.

"Nos preparamos para lo peor" reiteró este jueves el presidente turco, quien dijo que hasta 600.000 civiles podrían llegar hasta las puertas de Turquía si la ofensiva contra Alepo no cesa. De paso, acusó de ser el primer responsable de la situación a Rusia, país aliado del régimen de Al Asad y con el que Turquía mantiene actualmente una seria crisis diplomática.

En este clima, Atenas está contemplando la posibilidad de declarar a Turquía como "país seguro", lo que le permitiría devolver a los refugiados que procedan de su vecino, afirmó una fuente del gobierno turco.

Esta posibilidad también fue evocada este jueves por la ministra alemana de Defensa, Ursula von der Leyen, quien aludió a la posibilidad de "un acuerdo sólido con Turquía para que los refugiados puedan ser devueltos, sin importar sus circunstancias".

Este jueves, la justicia turca abrió el proceso contra dos sospechosos acusados de tráfico de personas por el caso del niño Aylan Kurdi, cuya muerte en las playas turcas se convirtió en un símbolo de la tragedia de los migrantes.

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AFP