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Combinación de retratos del 9 de enero de 2017 de los candidatos a las primarias socialistas francesas (I-D): Jean-Luc Bennahmias, Benoît Hamon, Arnaud Montebourg, Vincent Peillon, Sylvia Pinel, Francois de Rugy y Manuel Valls

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Los candidatos de las primarias socialistas se midieron por primera vez en un debate televisivo este jueves para tratar de luchar contra el pesimismo y movilizar a una izquierda desencantada y con pocas posibilidades de alcanzar la segunda vuelta de las presidenciales, según los sondeos.

Tras la impopular gestión del presidente François Hollande, que renunció a un segundo mandato tras alcanzar mínimos de aprobación, todas las encuestas vaticinan una debacle histórica para la izquierda francesa en los comicios presidenciales.

El candidato mejor situado, el ex primer ministro de Hollande, Manuel Valls, defendió la gestión y dijo que está "orgulloso de haber servido a los franceses en un periodo muy complicado".

Valls, que lanzó su campaña tras el abandono de Hollande y que esperaba obtener fácilmente la nominación de su partido haciendo valer su experiencia como primer ministro, no ha logrado hacer despegar su campaña. Sus últimos mítines congregaron a apenas pocos cientos de personas.

"Quiero decir sinceramente que aquí no hay adversarios, mucho menos enemigos, aquí hemos venido a debatir ante los franceses, para convencerlos de que la izquierda todavía es útil", dijo Valls, adoptando un tono institucional.

El exministro de Economía, Arnaud Montebourg, también se expresó en este sentido y dijo que el verdadero enemigo "es el fatalismo".

Pero Montebourg, que salió del gobierno en agosto de 2014 tras criticar el viraje a la derecha de Hollande, dijo que la actual administración "es difícil de defender".

Según los últimos sondeos, Valls, miembro del ala derecha del Partido Socialista, ganaría la primera vuelta de las primarias, por delante de Montebourg y Benoît Hamon, también exministro de Hollande, que se disputan el segundo lugar.

No obstante, Valls perdería su ventaja en la segunda y definitiva ronda del 29 de enero, al no lograr federar a los electores de sus dos principales rivales, críticos acérrimos de las políticas económicas de corte liberal adoptadas por el dúo Hollande-Valls.

El aspirante socialista designado tendrá que competir además por el voto del electorado de izquierda con el líder de la ultraizquierda, Jean-Luc Mélenchon, apoyado por los comunistas, y el exministro estrella de Hollande, Emmanuel Macron, que rompió filas con los socialistas.

Ambos lanzaron sus candidaturas de forma independiente, lo que agrava la dispersión de la izquierda.

En este escenario, el candidato designado por la derecha francesa, François Fillon, y la líder del ultraderechista Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, se disputarían el Elíseo en mayo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

- La renta básica universal en el debate -

"Quiero hacer todo lo posible para congregar a la izquierda", dijo Hamon, el candidato que tiene más dinamismo y cuya propuesta de instaurar una renta básica universal de unos 700 euros, generó controversia en la sala.

Valls se mostró contrario y expresó que no está de acuerdo con que se establezca "una sociedad de asistencialismo y del 'farniente'". Montebourg tampoco secundó la idea y dijo que esta implicaría subir en un 50% la totalidad de los impuestos.

Los socialistas esperan que entre 1,5 y 2 millones de votantes acudan a las urnas para estas primarias abiertas a todos los ciudadanos franceses, a condición de pagar un euro y firmar una declaración de adhesión a los valores de la izquierda.

Los otros cuatro candidatos son el exministro de Educación Vincent Peillon, el ecologista François de Rugy, el exeurodiputado Jean-Luc Bennahmias y la candidata de la izquierda radical Sylvia Pinel.

No obstante, según un sondeo BVA-Salesforce publicado el jueves, ninguno de los candidatos socialistas lograría calificarse para la segunda vuelta de las presidenciales.

Valls es el candidato socialista con más posibilidades, de acuerdo a esta encuesta, pero aún así llegaría en quinto lugar, con apenas 11% de los votos, por detrás de Emmanuel Macron y Jean-Luc Mélenchon.

AFP