Por primera vez en ocho años de guerra, el gobierno sirio y la oposición aceptaron entrevistarse para discutir sobre la Constitución, pero el régimen de Damasco, más fuerte que nunca, no parece dispuesto a hacer concesiones, consideran analistas.

El emisario especial de la ONU para Siria, Geir Pedersen, inaugurará el miércoles en Ginebra la primera reunión del Comité Constitucional, compuesto por 150 representantes del gobierno sirio, de la oposición y la sociedad civil, repartidos de manera equitativa.

El presidente sirio Bashar al Asad aceptó participar en esta nueva ronda de negociaciones bajo la presión de su aliado ruso, que desea normalizar las relaciones de Siria con la comunidad internacional y dar una "legitimidad" a los acuerdos logrados con Turquía, principal apoyo de la oposición siria.

Pedersen calificó esta reunión de "luz de esperanza" para el pueblo sirio y espera que podrá abrir la vía a una solución política del conflicto que ya causó más de 370.000 muertos.

Para Aaron Lund, investigador en la Century Foundation, con sede en Estados Unidos, el presidente Asad aborda estas negociaciones "en posición de fuerza". "Tiene poco que perder", dijo a la AFP.

Las fuerzas del régimen controlan ya cerca del 60% del país y se desplegaron recientemente en las antiguas zonas kurdas, en el noreste, tras la ofensiva turca.

Las anteriores sesiones de negociaciones organizadas por la ONU en Ginebra no dieron ningún resultado

Las contradicciones entre el régimen y la oposición siguen intactas y la presencia de representante de Siria en el Comité Constitucional no significa que el régimen esté dispuesto a aceptar un cambio de Constitución.

- "Ajustes" -

La oposición, tan debilitada que ya no puede imponer sus condiciones, reclama una nueva Constitución. Pero el ministro sirio de Relaciones exteriores, Walid al Mualem, declaró hace algunas semanas que las negociaciones solo serán en torno a la actual Constitución, adoptada en 2012.

Sam Heller, investigador del International Crisis Group, piensa que Siria no aceptará sino "algunas enmiendas a la Constitución actual" y descarta "una reformulación completa" del texto.

Según él, Siria aceptó participar en esta reunión bajo presión de Moscú, pero "sin hacer concesión mayor".

Desde la semana próxima, un grupo reducido de 45 personas que representan a las tres grupos sirios comenzará a trabajar sobre la Constitución.

Ninguna agenda fue fijada para el desarrollo de las conversaciones y las enmiendas deberán obtener al menos 75% de los votos para evitar que una parte "dicte" su posición.

Según analistas, estas dos condiciones fueron impuestas por Siria a la ONU.

La selección de los representantes de la sociedad civil en el Comité también condujo a largas negociaciones entre Siria y el emisario de la ONU.

Cuando Pedersen debía nombrar a las personalidades "neutras" con total independencia, el régimen y la oposición lograron imponer a miembros allegados a sus bandos.

-"Normalizar" las relaciones -

Cualquiera que sea la forma en que se desarrolle la reunión, subraya Lund, "ninguna negociación podrá forzar a Asad a hacer lo que no quiere hacer".

Según el redactor en jefe del diario sirio Al-Watan, allegado a las autoridades, "las decisiones que tomará el Comité deberán estar sometidas por referendo del pueblo sirio".

"Los países occidentales que apoyaron este proceso serán confrontados a una prueba", declaró Wadah Abed Rabbo a AFP. "Vamos a ver si quieren verdaderamente que el pueblo sirio decida su suerte, o si continuarán sus sanciones económicas y su apoyo a los terroristas".

Desde el inicio del conflicto en 2011, la Unión europea y Estados Unidos imponen sanciones económicas contra el régimen sirio.

Lund está convencido de que el presidente Asad "tratará de utilizar esta plataforma de discusiones para tratar de normalizar sus relaciones con la comunidad internacional".

Rusia pidió públicamente pidió los países occidentales suministrar fondos a Siria para reconstruir al país.

El mes pasado, la oposición acusó a Siria y a sus aliados rusos e iraníes de utilizar al Comité como una "opción" para obtener capitales o impulsar el retorno de los refugiados sirios contra su voluntad.

"Rusia y Turquía serán los principales actores de ese proceso", consideró Lund. "A lo mejor, el Comité Constitucional dará una legitimidad internacional a cualquier acuerdo turbio logrado tras bambalinas".

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