Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Imagen proporcionada por el Departamento de Policía de Colorado Springs en la que puede verse a Robert L. Dear, de 57 años, sospechoso del tiroteo en la clínica Planned Parenthood el 27 de noviembre de 2015

(afp_tickers)

El hombre arrestado en el tiroteo en el que murieron tres personas y otras nueve resultaron heridas en un centro de planificación familiar en Colorado Springs, en el oeste de Estados Unidos, comparece este lunes ante un tribunal.

El tiroteo del viernes, que duró casi seis horas, puso nuevamente sobre la mesa el debate de la cultura de las armas en Estados Unidos, y colocó las miradas en Planned Parenthood (Paternidad planificada), una entidad sin ánimo de lucro cuyas clínicas ofrecen controles de embarazo, anticonceptivos y abortos.

Se espera que Robert Lewis Dear, de 57 años, un hombre solitario con barba que fue arrestado en el lugar del tiroteo, se enfrente finalmente a cargos estatales por homicidio e intento de homicidio.

Dear comparecerá este lunes ante un juez en la prisión del condado de El Paso, donde está recluido, en una audiencia que debe comenzar a las 13H30 locales (20H30 GMT).

El alcalde de Colorado Springs, John Suthers, indicó el domingo al programa 'This Week' de la cadena ABC que la policía debe contar lo que Dear declaró en los interrogatorios sobre sus motivaciones.

La cadena NBC News, citando a dos funcionarios de la ley, indicó que Dear declaró en los interrogatorios que no quería "más bebés despedazados".

La policía identificó a los dos civiles muertos en el tiroteo como Jennifer Markovsky, de 35, y Ke'Arre Marcell Stewart, de 29.

Stewart era un veterano del Ejército de la guerra en Irak y padre de dos niñas pequeñas, mientras que Markovsky, nacida en Hawái, tenía un niño y una niña. Ambos estaban acompañando a amigos en la clínica en el momento del tiroteo, dijeron medios estadounidenses citando a familiares.

La tercera víctima es Garrett Swasey, de 44 años, un policía del campus de la Universidad de Colorado, en Colorado Springs, que acudió a la escena de los tiroteos.

El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo el sábado que "ya basta" y pidió reforzar los controles para detener el fácil acceso a las armas en Estados Unidos.

"Debemos hacer algo a propósito de la facilidad de acceso a armas de guerra en nuestras calles a personas que no tienen nada que hacer con ellas", señaló y precisó que el autor de los disparos utilizó un rifle de asalto de uso militar.

- "El daño está hecho" -

También se ha pedido mayor protección para los centros que realizan abortos, una cuestión que divide a la sociedad estadounidense.

Además, Planned Parenthood es objeto de controversia desde julio y se ha convertido en el blanco de ataque de políticos conservadores, especialmente del Partido Republicano.

Todo comenzó cuando un militante antiaborto filmó en secreto durante dos años sus reuniones con responsables de la organización. Los vídeos, según él, muestran a los responsables de Planned Parenthood discutiendo la venta de los tejidos y un cambio de protocolo para preservar intactos algunos órganos, lo cual sería ilegal.

Pero la organización denunció que la edición de los vídeos había sido selectiva e insistió en que la única conversación sobre dinero que se mantuvo concernía a una reparación por gastos ocasionados (de transporte y administrativos), que sí es legal.

Planned Parenthood recibe algunos fondos del Estado, aunque tan sólo una pequeña parte de ellos se destina a practicar abortos.

"Necesitamos llamar a las amenazas de violencia y la intimidación a centros de salud y pacientes lo que son: terrorismo doméstico", dijo Karen Middleton, directora ejecutiva de la fundación proaborto NARAL de Colorado, en un comunicado.

"No sé si este hombre es algo más aparte de un psicópata normal y corriente, con un fácil acceso a las armas", dijo Joy Garscadden, defensor durante largo tiempo de Planned Parenthood, a The Denver Post durante una vigilia. "No importa. El daño está hecho", añadió.

La clínica había sido anteriormente blanco de numerosas protestas y contaba con un sofisticado sistema de seguridad, que la policía aprovechó para atrapar al atacante dentro del edificio, dijo el alcalde Suthers.

Este ha sido el segundo tiroteo mortal en Colorado Springs en las últimas semanas. En Halloween, un hombre armado con un rifle semiautomático, un revólver y una pistola abatió a tiros a un ciclista y dos mujeres en un centro de lucha contra el alcoholismo y las drogas. El atacante murió poco después en un intercambio de disparos con la policía.

AFP