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En África subsahariana, el estigma es un freno a la acción contra el coronavirus

Un musulmán reza con mascarilla el 15 de mayo de 2020 en la Mezquita de los Mourides de Dakar afp_tickers
Este contenido fue publicado el 20 mayo 2020 - 11:32
(AFP)

Debido a la abundancia de casos de pacientes desalojados, enfermeras abandonadas por sus maridos y personas atacadas en las redes sociales, en África subsahariana la batalla contra COVID-19 también implica luchar contra el estigma.

"El coronavirus no es una enfermedad vergonzosa", repiten sin cesar las autoridades de todo el continente, donde las personas sospechosas de haberlo contraído son apuntadas con el dedo en ambientes de trabajo, el vecindario e incluso en sus hogares.

Hace un mes, Fatou, una mujer senegalesa de unos veinte años que prefiere ocultar su nombre real, tuvo la amarga experiencia: después de haber estado en contacto con una paciente, la joven fue inmediatamente confinada en su habitación y excluida del vecindario.

"Han circulado mensajes en redes sociales, con mi nombre, mi apellido y mi dirección", dijo la joven que ni siquiera quiere que escribamos en qué ciudad de Senegal vive. Luego, los jóvenes del vecindario comenzaron a difundir mentiras, alegando que ella "había contraído el virus al acostarse con personas blancas", dijo.

Fatou, que nunca salió de su habitación antes de recibir un resultado negativo, tuvo que pasar dos semanas aislada en un hotel cuando no tenía síntomas, y los médicos que la acompañaron recibieron "llamadas anónimas", aseguró.

Esto al menos le permitió respirar "lejos del chisme".

A 5.000 km de distancia, en Gabón, Jocelyn, quien también recurre un nombre ficticio, un biólogo que examina casos sospechosos en Libreville, sufre "esta discriminación todos los días".

- Escondidos -

En su equipo intentan ser discretos cuando entran a las casas, incluso si eso significa ponerse en peligro. "Nos ponemos los equipos de protección ya en el interior y no al llegar", comenta.

"Los gaboneses tienen pánico ante la idea de que vengan a su casa", y por eso tratan de organizar pruebas "en otro lugar, en lugares neutrales", explica.

Porque la situación puede escalar rápidamente. En el país vecino, en Camerún, la segunda persona que dio positivo fue expulsada de su vivienda por el propietario, dijo el profesor Yap Boum, epidemiólogo en Yaundé.

El estigma no es prerrogativa de África y se ha observado en todas partes, dijo, y añadió que "es cierto que aquí vivimos en comunidad, conocemos a nuestros vecinos".

Pero algunos prefieren permanecer ocultos. "Varias personas murieron porque habían retrasado su atención por miedo al estigma", dijo Boum, quien es también director del centro de investigaciones de Médicos sin Fronteras en África.

"Debemos tener en cuenta el aspecto psicológico si queremos ganar esta batalla", sostuvo el investigador.

- Marginación -

Esto es particularmente cierto para trabajadores del área de sald. "Están doblemente estigmatizados", explicó Boum, ya sea en el trabajo, donde el personal de otros departamentos a veces se niega a "hablar con ellos o usar el mismo baño que ellos", y en el hogar, donde a veces son "vistos como víctimas de la peste".

Hay enfermeras camerunesas que fueron abandonadas por sus cónyuges, o expulsadas de sus hogares porque trabajaban en unidades de coronavirus, aseguró la psiquiatra Laure Menguene Mviena, a cargo de la respuesta psicológica a COVID-19 en Yaundé.

"Es urgente acompañarlos psicológicamente porque, si están exhaustos mental y físicamente, ¿cómo vamos a tratar a los demás?", comentó.

Pero para eso, es necesario educar a la población.

Es una ecuación difícil para las autoridades que, por un lado, deben adoptar un tono firme para hacer cumplir los gestos de confinamiento y, por otro, evitar la psicosis que genera el estigma.

Debemos "comunicarnos más" y recordar "que la tasa de mortalidad sigue siendo baja aquí, más baja que en Europa", dijo la psiquiatra. África subsahariana hasta ahora registra unas 1.400 muertes por coronavirus.

Sin embargo, el anatema que afecta a ciertos pacientes puede continuarlos después de la cura.

- "Corona" -

Este es el caso de Roselyn Nyambura, una keniata que aún después de salir del hospital continuó "siendo objeto de burlas" por sus vecinos. Según menciona, llegó a recibir el apodo de "Corona".

Es necesario hacer "testificar a las personas restauradas en televisión", propone el profesor.

Boum incluso sugiere "distribuir a los curados documentos que certifiquen que no constituyen más un peligro" a los demás ciudadanos, más o menos como se hizo después del ébola".

Ningún estudio ha demostrado científicamente que un paciente curado sea inmune, incluso temporariamente, al coronavirus.

En tanto, en Nigeria, las autoridades transmitieron anuncios de prevención insistiendo en que el coronavirus no era sinónimo de "pena de muerte", y que "el estigma era algo malo".

En Somalia, usar una máscara protectora no es fácil: Mohamed Sharif, un conductor en Mogadiscio, se ve obligado a usar una mascarilla para trabajar, pero se dio cuenta de que la gente lo evitaba o incluso huía en su presencia.

Algunas personas piensan que "si usas la máscara, debes tener el virus", lamentó, admitiendo que a veces "se la quita para evitar esta humillación".

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