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Rebeldes sirios aliados con Turquía disparan desde el área de Tal Malid, en el norte de Siria, hacia posiciones de una milicia kurda en la región de Afrin, el 20 de enero de 2018

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Desde que los aviones de combate turcos empezaron a bombardear Afrin el sábado, los aterrorizados habitantes del enclave kurdo sirio se refugiaron en los sótanos de sus viviendas.

Ya llevaban una semana preparándose para un posible ataque turco, mientras Ankara amenazaba insistentemente a las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG), la milicia que controla la región.

"Mi hijo de cuatro años se aterroriza cada vez que oye el ruido de un avión", lamenta Nisrin, una ama de casa de Afrin, que pidió utilizar un pseudónimo. "¿Qué delito ha cometido él para vivir en el terror?".

Cuando los bombardeos comenzaron, Nisrin y sus familiares se escondieron apresuradamente en el sótano de su edificio, siguiendo las instrucciones de las autoridades kurdas.

"Habíamos preparado nuestros sótanos para proteger a nuestros hijos, con alimentos básicos como leche, y medicamentos para los niños y las personas mayores", explica Nisrin.

Turquía y sus aliados rebeldes de Siria lanzaron el sábado una ofensiva terrestre y aérea llamada "Rama de olivo" para expulsar a las YPG de Afrin, una región de mayoría kurda.

Según un periodista, colaborador de la AFP, en Afrin, los habitantes desertaron las calles rápidamente cuando empezaron los bombardeos turcos, hacia las 16H30 (14H30 GMT), mientras que las YPG desplegaban sus vehículos militares.

Las autoridades locales impusieron un toque de queda, prohibiendo concentraciones de civiles en público y cerrando comercios y escuelas.

- 'Guerra psicológica' -

"No sé cómo describir lo que sentí cuando los aviones turcos sobrevolaron Afrin y bombardearon a los civiles", declaró Randa Mustafa, una profesora de unos 40 años.

"Los niños tienen miedo. Nuestros hombres, nuestras mujeres y nuestros jóvenes son pacíficos, ¿qué han hecho de malo?", denuncia Randa.

Randa acusa a Turquía de querer sembrar la discordia entre los sirios y de llevar a cabo una "guerra psicológica" contra los habitantes de Afrin.

Ankara considera a las YPG como la rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que protagoniza una rebelión en el sureste de Turquía desde hace más de tres décadas.

El brazo político de las YPG, el Partido de la Unión Democrática (PYD), afirmó el sábado que 25 civiles habían resultado heridos en los bombardeos turcos. Por su parte, Turquía informó de víctimas y precisó que se trataba de activistas kurdos.

"Hemos tomado medidas para proteger a los civiles, principalmente excavando refugios antibombas y túneles para que sean utilizados en caso de emergencia", asegura Heve Mustafa, un responsable del consejo municipal.

"Nuestro mayor miedo es que las fuerzas internacionales presentes en Siria, que dicen haber venido para combatir el terrorismo y hallar una solución al problema sirio, cierren los ojos" ante la ofensiva, subraya.

Varias fuerzas de potencias internacionales fueron desplegadas en el norte de Siria, incluyendo al aliado ruso del régimen y a la coalición internacional antiyihadistas dirigida por Estados Unidos.

Pero Rusia anunció el sábado que sus militares habían dejado la zona de Afrin.

- 'La resistencia, única opción' -

"La única opción que le queda a la administración autonómica es la resistencia. Nada más. No permitiremos una ocupación turca del territorio sirio", añade Randa.

En un comunicado difundido el sábado, las YPG se expresaron en el mismo sentido, apuntando que los combatientes kurdos no tienen "ninguna opción" salvo luchar contra "la agresión bárbara" de Turquía.

En 2012, tras la retirada de las fuerzas gubernamentales de la zona, Afrin se convirtió en la primera región kurda en Siria que no estaba en manos del régimen de Bashar Al Asad, y creó escuelas y fuerzas de seguridad propias.

Jamil, un ingeniero de 22 años, manifiesta su disgusto por el nombre que ha elegido Turquía para designar su ofensiva contra esta región, conocida por sus olivares.

"Erdogan la ha llamado 'Operación rama de olivo' precisamente porque es la ciudad de los olivos y de la paz", afirma. "Pero con ese nombre, nos muestra que no quiere ni la paz ni la seguridad".

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AFP