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En el puerto francés de Calais, el Brexit está en la mente de todos

Aduaneros franceses vigilan la terminal de ferrys de Calais, norte de Francia, el 31 de enero de 2020, el día del Brexit y 43 meses después de que el país votó en junio de 2016 en referéndum a favor de la salida de la Unión Europea, poniendo fin a 47 años de pertenencia al club comunitario afp_tickers
Este contenido fue publicado el 31 enero 2020 - 18:38
(AFP)

"Llevamos tres años hablando del tema, pero seguimos sin saber qué va a pasar". En la ciudad francesa de Calais, la localidad del continente más cercana a Reino Unido, el Brexit está en la mente de todos, pero los habitantes siguen sin saber cuáles serán las consecuencias concretas de este divorcio.

"Siempre hemos sido muy amigos de los británicos, y lo seguiremos siendo", afirma Christophe, empleado en una empresa de cosméticos, unas de las pocas personas que paseaban el viernes por la playa de Calais pese a la lluvia y el viento.

"Todos los años voy a Escocia con mi perro y temo que ahora me hagan problema por él. Es mi única preocupación", dice.

Su sentimiento resume bien la impresión general en una ciudad que, desde el siglo XII, se ha desarrollado al ritmo de los intercambios con su vecino británico. Aunque todo el mundo ha integrado el Brexit - que se hará realidad este viernes a media noche - todos se preguntan cómo se desarrollará de hoy en adelante la relación con el Reino Unido.

En el andén de la estación de trenes, Kevin Uren, empleado de una compañía especializada en cables marinos, está esperando su tren a Londres. Este británico, que trabaja regularmente en Francia, no sabe qué esperar para sus próximos viajes.

"Siempre he conocido el Reino Unido como miembro de la Unión Europea, no sé lo que es vivir fuera". Este hombre de 47 años nació el año en que su país se unió a la UE. "No diría que estoy preocupado, o especialmente feliz. Solo estoy inquieto sobre las futuras posibilidades de viajar".

Los controles para subirse al tren se llevan a cabo con normalidad. Un agente confirma que no se han puesto en marcha nuevos procedimientos. Al mismo tiempo, en el sitio web del Eurotúnel, el ministro del Interior francés Christophe Castaner promete un Brexit "ordenado", "que no pretende complicar la vida de nuestros conciudadanos".

- "Pequeña esperanza" -

Para las asociaciones que ayudan a los migrantes ilegales que intentan cruzar el Canal de la Mancha para llegar a Inglaterra, Brexit o no, los intentos por llegar al otro lado continuarán.

"Las medidas para proteger la frontera pueden difícilmente ser más duras, no creemos que vaya a suponer una gran diferencia", dice François Guennoc, vicepresidente de L'Auberge des migrants.

"Algunos tienen la pequeña esperanza de que los controles aduaneros creen atascos en la autopista", lo que facilitaría que los inmigrantes se suban con más facilidad a los camiones que van a Reino Unido. "Pero hemos escuchado que no habrá controles reales antes de finales de 2020".

En una distribución de comida organizada por la asociación Salam, George, un joven eritreo de 19 años, dice que nunca ha oído hablar del Brexit. Cuenta que ha hecho "unos diez intentos" de cruzar a Reino Unido desde su llegada hace seis meses, y tiene la intención de intentarlo de nuevo.

- 'Brexshit' -

Entre los que más temen las consecuencias del Brexit son, sin duda, los británicos instalados en Francia.

Christina Howells, una violinista, vive en Calais desde 2006. Llegó junto a su expareja y nunca se fue. "Es un día triste", admite.

Lamenta no poder votar en las próximas elecciones municipales francesas de marzo, "a causa del 'Brexshit'".

"Es más, a partir del próximo año, ya no se me permitirá votar en Reino Unido, ya que habré abandonado el territorio hace 15 años. Ya no seré ciudadana de ningún sitio", dice, en francés.

Dan Sowden, gerente de Hovercraft, un restaurante conocido por su cheddar escocés, tiene otras preocupaciones en mente.

"Cuando llegué en 1999, todo era fácil. Ahora, de repente, nos damos cuenta de que no estamos en casa", dice el padre de cuatro hijos de 40 años.

"No sabemos cómo van a funcionar las cosas en términos de seguridad social, pensiones, educación y acceso a toda una serie de servicios".

Planea pedir la nacionalidad francesa para él y su familia, "para estar seguros". "No estamos a salvo de que un Trump llegue a la presidencia francesa", dice.

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