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En la India de Modi, los musulmanes "ya no tienen nada que perder"

Manifestación masiva en contra de la nueva ley de nacionalidad india el 16 de diciembre de 2019 en Calcuta afp_tickers
Este contenido fue publicado el 18 diciembre 2019 - 15:48
(AFP)

Primero, linchamientos. Luego un controvertido registro de ciudadanos, y a continuación la luz verde para la construcción de un templo hindú sobre los escombros de una mezquita. Los musulmanes indios miran con inquietud su futuro bajo el gobierno de los nacionalistas hindúes.

Aunque no afecta directamente a los indios de confesión musulmana, es decir a alrededor de 200 millones de personas de cada 1.300, la nueva ley de ciudadanía del gobierno de Narendra Modi cristaliza los temores y la ira de esta comunidad. Y provocó una de las mayores protestas de los últimos años en el país.

"Está tan claro como el agua. Quieren construir una nación hindú siguiendo el modelo de Israel", afirma Zubair Azmi, abogado de Bombay. "Tengo la impresión de que este país va a entrar en erupción. Conozco hindúes laicos que luchan a nuestro lado, pero su número disminuye porque otros hindúes creen en la propaganda del BJP contra el islam", añade este musulmán de 46 años, en referencia al Bharatiya Janata Party (BJP), del jefe de gobierno.

Desde la llegada al poder de Narendra Modi, en 2014, la sociedad india conoce la propagación y la trivialización de un discurso étnico-religioso basado en una ideología de la supremacía hindú, en la que sus críticos ven un peligro para la diversidad india.

- La gota que puede hacer rebalsar el vaso -

En este contexto, la Ley de ciudadanía, que facilita la naturalización de los refugiados a condición de que no sean musulmanes, parece haber sido la gota que desbordó el vaso.

En los últimos años se han rebautizado ciudades y calles con nombres musulmanes para darles un nombre más "hindú".

Al mismo tiempo, milicias hindúes autoproclamadas lincharon a varias decenas de personas en nombre de la defensa de la vaca sagrada, principalmente musulmanes y dalits (ex "intocables").

En agosto, Nueva Delhi revocó por la fuerza el estatuto de autonomía de Cachemira, la única región de mayoría musulmana de India.

En noviembre, el Tribunal Supremo autorizó la construcción de un gran templo hindú en Ayodhya, en el lugar de una mezquita demolida en 1992 por zelotes hindúes. Esta destrucción había provocado una de las peores oleadas de violencia en la historia de India desde su independencia.

"Van a atacar a toda la India", declaró en una televisión local Ayesha Renna, una mujer musulmana convertida en ícono de las manifestaciones tras proteger a uno de sus compañeros estudiantes de los golpes de la policía, este fin de semana en Delhi.

Un polémico registro de ciudadanos -denominado por su sigla "NRC"- suscita especial preocupación entre los musulmanes.

Habib-ur-Rehman, de 50 años, acaba de pasar cuatro detenido en un campamento para "extranjeros" en el estado de Assam (noreste) a causa del NRC. Este dispositivo se creó en nombre de la lucha contra la inmigración ilegal en esta región, con frecuentes enfrentamientos entre comunidades.

"Cinco generaciones de mi familia han vivido en esta aldea y ahora me dicen que soy un infiltrado porque soy musulmán", lamenta este padre de cuatro hijos, recientemente liberado y que teme ser expulsado de India.

Según Ambreen Agha, profesora de la O.P. Jindal Global University de Sonipat, la oposición a la ley contra la ciudadanía se intensificará. "Ha habido resistencia en el pasado, pero lo que ocurre hoy en las calles no tiene precedentes en la historia de India moderna", explica. En la India, los musulmanes "ya no tienen nada que perder", afirma.

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