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En los Campos Elíseos de París, los comerciantes lamentan ausencia de turistas extranjeros

La Gendarmería Nacional francesa monta un operativo de segridad en la avenida Campos Elíseos, cerca del Arco de Triunfo, el 8 de diciembre de 2018 en París afp_tickers
Este contenido fue publicado el 14 diciembre 2018 - 19:44
(AFP)

En la víspera de la quinta jornada de las manifestaciones de los "chalecos amarillos", los comerciantes alrededor de la famosa avenida parisina de los Campos Elíseos se lamentaban el viernes de la caída espectacular del turismo extranjero desde hace varias semanas.

"Ya no hay casi ningún turista ahora en los alrededores. Está realmente vacío, y la gente tiene miedo de salir", afirma Juan, empleado de un quiosco de periódicos, a dos pasos del Arco de Triunfo, antes de la nueva convocatoria a protestar en el "acto V", como el movimiento ha denominada nada jornada de manifestación.

"Es a partir del acto II [el 24 de noviembre, ndlr] que comenzó a caer realmente, y ahora para el periodo de Navidad, será muy negativo", añade.

Para los restauradores es el mismo impacto. El Café de París, en una avenida adyacente a los Campos Elíseos, el director se lamenta de la ausencia de clientela: "Trabajamos mucho con los hoteles y algunos sufren cancelaciones de hasta el 50%".

La cifra va acorde con los datos del grupo patronal de hostelería y restauración GNI, cuya vicepresidenta Geneviève Bahler lamentaba el miércoles las múltiples cancelaciones en la capital.

El Café de París, por su parte, espera una caída del 40% en su volumen de negocio para el mes de diciembre con respecto al mismo periodo del año pasado.

El sábado representa para este restaurante una jornada particularmente importante. La protesta de los "chalecos amarillos" le obliga a cerrar este día desde hace tres semanas.

"Por experiencia, la mayoría de los turistas vienen por tres noches o cuatro días y se quedan de jueves a domingo" en París, precisa Laurent, el director del establecimiento, que no quiere dar su apellido.

"Algunos llegaron el sábado y me dijeron que se plantearon irse pero les dije que solo ocurría los sábados, así que todo iba bien", añade bromeando.

- "Catástrofe" antes de las fiestas -

"Tuvimos mucha suerte en vista del lugar. Es un milagro que no hayamos tenido más daños", dice Noémie Da Silva, directora del restaurante italiano Casa Luca, al que le rompieron tres cristaleras.

Pese a la ausencia de daños materiales significativos en el interior, el restaurante ubicado cerca de los Campos Elíseos no ha quedado indemne tras las últimas semanas de manifestaciones.

"Normalmente hacemos entre 100 y 110 cubiertos a la semana, últimamente estamos más bien en 20 o 30", estima Da Silva que no pudo renovar los contratos de cuatro empleados y habla de "catástrofe" antes de las fiestas.

"Al mediodía nos mantenemos porque es una clientela habitual, pero por la noche son los turistas y ya no hay nadie", añade.

La restauración no es el único sector que siente las consecuencias de las protestas.

"El barrio está completamente vacío. A partir del jueves a las 14H, no tenemos a nadie, a nadie", se lamenta una farmacéutica, que no quiere revelar su identidad, y cuya oficina está igualmente junto a "la avenida más bella del mundo".

"¡Es estrepitoso!", dice mencionando la caída de visitas de los turistas. Estos últimos representan una buena parte de sus clientes, debido a los numerosos hoteles de lujo de los alrededores.

"Los pocos turistas que quedan me dicen que siguen aquí porque no pudieron cambiar su pasaje de vuelta", afirma.

Delante del Arco de Triunfo, los visitantes extranjeros mantienen aún así la sonrisa y posan frente al monumento, abierto de nuevo desde el miércoles tras haber sufrido daños considerables el 1 de diciembre.

Algunos afirman haber adoptado medidas para la jornada de manifestaciones del sábado: se quedarán en sus hoteles.

"Nos hospedamos en Saint-Germain des Près [en el centro de capital, ndlr] y allí es como si no pasara nada", explica a la AFP Anna, una turista brasileña de 32 años. "Mañana, tenemos previsto quedarnos ahí debido a los 'chalecos amarillos'".

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