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La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, habla durante el debate sobre un nuevo referéndum de independencia, el 21 de marzo de 2017 en el Parlamento regional, en Edimburgo

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El Parlamento escocés suspendió este miércoles un debate crucial sobre la autorización de un referéndum de independencia, tras un ataque "terrorista" en Londres que causó al menos una muerte.

"El hecho de que nuestro Parlamento hermano sufrió un serio incidente afecta a este particular debate", explicó el presidente de la asamblea escocesa, Ken Macintosh, en referencia al ataque en Westminster, en pleno corazón de Londres.

El Parlamento escocés, donde los nacionalistas son la primera fuerza pero sin mayoría absoluta, tenía que votar este miércoles si reclamaba un segundo referéndum de independencia.

Cuando se reanude la discusión si, como se espera, los diputados verdes apoyan la solicitud de la primera ministra regional, Nicola Sturgeon, la demanda prosperará y el Gobierno de Theresa May tendrá que decidir si concede el segundo plebiscito de independencia de la región del norte.

La demanda escocesa abriría un nuevo frente para Londres, una semana antes de que May dé inicio al proceso de salida de la Unión Europea con la invocación, el 29 de marzo, del Artículo 50 del Tratado europeo de Lisboa, que dará pie a dos años de negociaciones sobre los términos del divorcio.

"Que el Gobierno británico impidiera que Escocia tenga la palabra, sería, en mi opinión, equivocado, injusto y profundamente insostenible", dijo Sturgeon, que alega que el referéndum permitiría a los escoceses tener la opción de seguir vinculados a la UE.

Pero May, que no ha llegado a afirmar que impedirá el referéndum, sí se opone a que se celebre en el plazo que quiere Sturgeon, entre finales de 2018 y principios de 2019, porque la perspectiva de una ruptura tendría un impacto negativo en las negociaciones de divorcio con la Unión Europea.

"El pueblo de Escocia aprobó en 2014 seguir formando parte de Reino Unido. El pueblo británico aprobó el año pasado abandonar la UE. Respetamos ambas votaciones. Él no respeta ninguna", afirmó este miércoles May en el Parlamento, hablando de un diputado nacionalista escocés.

Escocia rechazó la independencia en el referéndum de septiembre de 2014 (55%-45%), pero el Partido Nacional Escocés (SNP), de Sturgeon, cree que la salida de la UE contra el parecer de la mayoría de los escoceses requiere que éstos se pronuncien de nuevo sobre su alianza con el resto de Reino Unido -Inglaterra, Gales, e Irlanda del Norte-.

May acusó el viernes al SNP de librarse a un "nacionalismo obsesivo y divisivo" y defendió la "preciosa unión" que sostiene al país. Para ella, "no es el momento" de otro plebiscito.

En los últimos días, Sturgeon se ha mostrado abierta a cambiar la fecha dentro "de límites razonables".

- Sondeos poco favorables a la independencia -

Pese al cambio de circunstancias que supuso la victoria del Brexit en el referéndum del 23 de junio, los sondeos no están del lado de Sturgeon.

Según un estudio difundido la semana pasada, hay más escoceses independentistas que nunca, pero siguen siendo minoría. Para complicar la ecuación, el estudio revela también que el euroescepticismo es dominante en Escocia.

Según el estudio de NatCen sobre el nacionalismo escocés, el 46% de los escoceses son partidarios de la independencia, la proporción más alta registrada desde que empezó a realizarse este estudio, en 1999.

Un 62% de los escoceses votó en junio de 2016 a favor de que Reino Unido siguiera en la Unión Europea. Sin embargo, el estudio de NatCen, realizado entre julio y diciembre de ese mismo años, constata un incremento del euroescepticismo del 40% de 1999 al 67%.

"Puede que no sea el mejor momento para que el SNP convoque un segundo referéndum", escribió NatCen.

Además, hay dudas sobre cómo se financiaría una Escocia independiente. Cuando se convocó el anterior plebiscito, el petróleo, su principal fuente de ingresos, estaba a 100 dólares el barril y ahora vale aproximadamente la mitad.

Graeme Roy, director del Instituto económico Fraser de Allander, de la Universidad escocesa de Strathclyde, advirtió de que "el aumento de la incertidumbre" por el Brexit y Escocia "tendrán un impacto negativo en numerosos sectores".

Para el exgobernador del Banco de Inglaterra Mervyn King, una Escocia independiente es "ciertamente" viable, pero tendría dificultades para financiarse en los mercados si profundiza el déficit para mantener el gasto público, dijo el martes en la BBC.

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AFP