Navigation

Evitan 15 meses de pesadilla en una popular línea del metro de Nueva York

Un tren de la línea L del metro de Nueva York afp_tickers
Este contenido fue publicado el 03 enero 2019 - 23:03
(AFP)

Un plan de último minuto permitirá evitar el cierre de una sección muy frecuentada del metro de Nueva York y que centenares de miles de usuarios vivieran al menos 15 meses de pesadilla.

El proyecto inicial de las obras comprendía el cierre del Canarsie Tunnel, que une Manhattan y Brooklyn y por el cual pasan los trenes de la línea L.

La interrupción de este túnel, inundado durante el paso del huracán Sandy en 2012, hubiera supuesto un castigo para centenares de miles de usuarios que viven en Brooklyn y que viajan todos los días a Manhattan, en especial desde los barrios de moda de Williamsburg y Bushwick.

Según datos de la ciudad de Nueva York, 275.000 de los 400.000 usuarios diarios de esta línea habrían sido directamente afectados.

Resuelto a evitar el cierre, que debía comenzar a fines de abril, el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, puso en contacto a los departamentos de ingeniería de las universidades de Cornell y Columbia con la MTA, la autoridad de transportes de Nueva York, para encontrar una alternativa.

Este jueves, esa alternativa apareció y funcionarios de las tres instituciones revelaron un nuevo proyecto que permitirá mantener abierto el túnel durante los trabajos, que se realizarán principalmente en el cableado eléctrico.

La frecuencia de los trenes debería mantenerse prácticamente sin alteraciones. Las obras durarían entre 15 y 20 meses, y su costo no sería superior al previsto inicialmente, señaló el jueves el presidente interino de la MTA, Fernando Ferrer.

El nuevo proyecto prevé recurrir a tecnologías ya empleadas en los metros de Londres y Singapur pero que hasta ahora jamás habían sido utilizadas en Estados Unidos, explicó el gobernador durante una conferencia de prensa.

El sistema de bombeo del agua también será modernizado y su capacidad será sensiblemente aumentada para evitar que el túnel se inunde en caso de un nuevo desastre climático.

Saturado y envejecido, el ferrocarril subterráneo de Nueva York padece de subinversiones crónicas desde hace décadas.

El alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, y el gobernador Cuomo se echan mutuamente la culpa de la situación.

Técnicamente es el gobernador quien controla la MTA, al designar a seis de los 17 administradores de la agencia, contra cuatro nombrados por el alcalde.

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo