Evo Morales rompió barreras al convertirse en 2006 en el primer presidente indígena de Bolivia, pero su empeño en mantenerse en el poder y su tumultuosa salida empañaron una gestión rigurosa de la economía y la reducción notable de la pobreza.

Este político de 60 años, casi 14 de ellos en el poder, pudo retirarse de la carrera presidencial con un alto índice de popularidad, pero decidió seguir al mando cuando en 2016 perdió un referéndum en el que pedía a los bolivianos poder presentarse a las elecciones cuantas veces quisiera.

Lo que las urnas le negaron, se lo posibilitó la justicia, que en una polémica decisión le permitió seguir optando al cargo.

"No quiero [seguir], pero no puedo decepcionar a mi pueblo", se justificó entonces.

La longevidad de su presidencia, con tres mandatos, se explica por sucesivos cambios en las reglas, porque cuando Morales llegó al poder en 2006, aupado en la ola bolivariana que recorrió la región de la mano de Hugo Chávez, la Constitución permitía sólo un mandato presidencial.

En las elecciones del 20 de octubre, los resultados oficiales le dieron la victoria en primera vuelta -y por lo tanto un cuarto mandato-, pero se produjo una interrupción del conteo tras la que se invirtió la tendencia inicial de los resultados, que apuntaban a que Morales tendría que disputar por primera vez una segunda vuelta, contra el expresidente opositor Carlos Mesa.

La misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) denunció "irregularidades (...) muy graves", cuando el descontento y las sospechas ya se habían materializado en unas protestas incesantes y a veces violentas, que marcaron los últimos días de Morales en el poder.

Renunció el domingo y este lunes por la noche partió hacia México, que le concedió asilo político.

- De la pobreza a la presidencia -

Este político de origen aymara conoció la pobreza desde la cuna. Nació el 26 de octubre de 1959 en el poblado de Isallavi, en la región andina de Oruro. Fue criador de llamas y vendedor de helados, fabricante de ladrillos y trompetista de un grupo de música, y más tarde se dedicó al cultivo de coca en Chapare.

Fue en esta provincia central en la que se unen los Andes y la cuenca del Amazonas donde anunció su dimisión, cerrando un círculo que empezó en los años 1980, cuando inició su activismo en el sindicalismo de los productores de hoja de coca.

En 1995, este gran aficionado al fútbol fue elegido diputado nacional por primera vez y en 2002 se lanzó como candidato presidencial, ocupando el segundo lugar.

Sin embargo, cuatro años después llegó a la presidencia, tras derrotar al derechista Jorge "Tuto" Quiroga, con 54% de los votos.

En 2008, Morales contó a la prensa que de niño soñó que volaba por sus tierras natales. Al relatar el sueño a su padre, éste le reveló un buen augurio: "Evito (...) te va a ir bien en tu futuro".

Morales no fue a la universidad. En un libro sobre su infancia, "Las Aventuras de Evito", había cinco cuentos que la resumían: "Evito va a la escuela", "Evito y el burrito tricolor", "Evito juega al fútbol", "Evito deja la escuela" y "Evito y la carretera".

- Una gestión con claroscuros -

A partir de la nacionalización de los hidrocarburos de 2006, que coincidió con un boom petrolero de precios sin precedentes, Bolivia comenzó a crecer a un ritmo anual de 4,9% y la pobreza extrema se redujo de 38,2% en 2005 a 17,1% en 2018, según cifras oficiales.

Durante los casi 14 años de gobierno se construyeron más de 7.000 km de carreteras, a un costo de 6,6 millones de dólares, frente a los 1.038 kilómetros construidos hasta 2005, según el Ministerio de Comunicación.

El teleférico que conecta La Paz y la ciudad de El Alto es un hito en transporte urbano para seguidores y críticos del gobierno de Morales, que lo inauguró en 2014. Con sus 10 líneas y 36 estaciones sobrevuela 32 km por las laderas de estas ciudades andinas a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar y alivia el caos vehicular.

Sin embargo, la gestión medioambiental de este cambio económico le valió a Morales la hostilidad de los ecologistas, que lo acusaron de haber instigado, con la ampliación de la frontera agrícola, la quema de bosques y pastizales que se produjo entre agosto y septiembre de este año y que consumió una superficie similar a Suiza.

Además, bajo Morales se denunciaron varios casos de corrupción: una malversación a la estatal petrolera YPFB, un millonario desfalco a un fondo indígena y un escándalo por tráfico de influencias que vinculaba a la expareja de Morales, Gabriela Zapata, directiva de una firma china. Una investigación posterior exoneró al mandatario.

El líder surgido de la comunidad indígena -que representa más de dos tercios de la población-, recibió también acusaciones de mesianismo. El vicepresidente Álvaro García Linera, quien lo acompañó desde 2006, llegó a asegurar que "el presidente Evo es la unidad del cuerpo de Túpac Katari" (líder aymara descuartizado en 1781) y "la resurrección del pueblo indígena".

Y el domingo, tras la renuncia, García Linera recalcó: "Vamos a cumplir la sentencia de Túpac Katari, volveremos y seremos millones", prometió, parafraseando una famosa arenga de Katari antes de ser ejecutado por rebelión.

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