El exmandatario de Bolivia Evo Morales dijo este miércoles en México, donde se encuentra en calidad de asilado, que regresaría para "pacificar" su país si los bolivianos se lo piden, tras semanas de protestas violentas que derivaron en su renuncia a la Presidencia el domingo.

En su primera conferencia de prensa desde el exilio, Morales reiteró que con su dimisión buscó detener la violencia que ha sacudido Bolivia.

"Si mi pueblo pide, estamos dispuestos a volver (...) Vamos a volver tarde o temprano (...) mejor lo antes posible para pacificar Bolivia", dijo.

Reiteró su llamado a un diálogo nacional en el que podrían participar "países amigos" en una suerte de mediación entre las fuerzas políticas.

"Es importante el diálogo nacional. Sin diálogo nacional estoy viendo que a va a ser difícil parar esta confrontación", añadió.

Horas más tarde, Morales instó también a organismos internacionales como la ONU y la iglesia Católica, a través del Papa Francisco, a acompañar "el diálogo para pacificar nuestra querida Bolivia".

"La violencia atenta contra la vida y la paz social", escribió el exmandatario en Twitter.

Antes también había hecho un llamado a la policía y a las Fuerzas Armadas, que lo presionaron para que presentara su renuncia, a no "usar bala contra el pueblo".

Hasta este miércoles, suman 10 los muertos en Bolivia en las protestas que se desataron tras las polémicas elecciones en las que Morales resultó reelecto para un cuarto mandato, comicios que fueron tachados de fraudulentos por la oposición y en los que una misión de auditoría de la OEA encontró "irregularidades".

- Condena al gobierno de Trump -

Morales condenó también en Twitter "la decisión de (Donald) Trump de reconocer el gobierno de facto y autoproclamado por la derecha" que dirige como presidenta interina la derechista Jeanine Áñez.

Se anticipó así a un posterior comunicado del Departamento de Estado estadounidense que reconoció a Áñez como presidenta interina y aseguró que Washington espera trabajar con Bolivia y su gente "mientras preparan elecciones libres y justas lo antes posible".

"El golpe de Estado que provoca muertes de mis hermanos bolivianos es una conspiración política y económica que viene desde EEUU", había agregado antes Morales.

Para Morales, la proclamación de Áñez es la confirmación del "golpe" en su contra y un acto ilegal, pues no se realizó la sesión en la que el Legislativo acepta su renuncia, tal como lo indica la Constitución. El Tribunal Constitucional avaló, no obstante, la posesión de la hasta entonces senadora opositora.

Por la tarde, Morales fue recibido en una ceremonia por la alcaldesa de Ciudad de México, la izquierdista Claudia Sheinbaum, quien le entregó una medalla y un pergamino para declararlo "huésped distinguido" de la capital.

A su llegada, decenas de personas lo recibieron en el exterior de la alcaldía coreando "¡Aymara, hermano, el pueblo te da la mano!" y "¡No estás sólo".

En su agradecimiento, Morales dijo que dentro y fuera de su país "no aceptan que Bolivia sea anticolonialista y antimperialista", y que no renunció por "cobarde", sino por "cuidar la vida" de los bolivianos.

Morales llegó el martes a México en calidad de asilado en un avión militar mexicano.

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