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Filipinas celebra aniversario de masacre con llamados a la justicia

Familiares de 58 personas asesinadas en la peor masacre política de Filipinas realizaron una vigilia en Ampatuán, en la provincia de Maguindánao, el sábado 23 de noviembre 2019 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 23 noviembre 2019 - 12:26
(AFP)

Los familiares de 58 personas asesinadas en la peor masacre política de Filipinas realizaron el sábado una vigilia en Ampatuán, en la provincia de Maguindánao, para homenajear a las víctimas a una década de los asesinatos y expresar su enojo ante el lento ritmo de la justicia.

Los familiares encendieron velas y lanzaron globos blancos mientras los niños cantaban en coro pidiendo justicia en esta ciudad del sur de Filipinas, donde 58 personas, entre ellas 32 trabajadores de prensa, fueron masacradas y arrojadas en hoyos al borde de carreteras en noviembre de 2009.

"Hace mucho tiempo que sabemos quiénes son los culpables. Ahora deben tomar la decisión correcta", dijo a la AFP Jergin Malabanan, cuya madre fue una de las periodistas asesinadas en uno de los ataques más mortíferos contra trabajadores de los medios de comunicación.

Malabanan, que entonces tenía 15 años, se convirtió en el único sostén de la familia para ella y sus cuatro hermanos menores tras la muerte de su madre Gina de la Cruz, separada de su marido.

Los líderes de la dinastía familiar Ampatuán, que gobernaban la empobrecida provincia meridional de Maguindánao, están acusados de organizar la masacre para intentar anular el desafío electoral planteado por el candidato rival local Esmael Mangudadatu.

El caso se prolongó durante años, con acusaciones de soborno y tácticas de demora contra la defensa, que hasta incluyeron a Salvador Panelo, portavoz del presidente Rodrigo Duterte.

El juicio terminó en julio, pero el Tribunal Supremo dio al juez de primera instancia hasta el 20 de diciembre para que examinara las pruebas en que se basaría su veredicto sobre unos 100 acusados.

Un helicóptero militar dejó caer una lluvia de flores este sábado cuando unos mil familiares, periodistas, amigos y funcionarios locales se reunieron alrededor de un monumento en la cima de la colina donde se inscribieron los nombres de las 58 víctimas.

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