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Ganadoras del premio Sájarov piden a Europa que detenga los crímenes yihadistas

Nadia Murad (i) y Lamia Bashar, defensoras de los yazidíes y víctimas de agresiones sexuales por parte del grupo Estado Islámico en Irak, reciben su premio Sájarov el 13 de diciembre de 2016 en Estrasburgo afp_tickers
Este contenido fue publicado el 13 diciembre 2016 - 15:08
(AFP)

Dos jóvenes yazidíes de Irak recibieron este martes el premio Sájarov del Parlamento Europeo y pidieron a Europa que impida que se cometan crímenes como los que sufrieron a manos de la organización Estado Islámico (EI).

"Les insto a que nos prometan que jamás volverán a permitir semejantes cosas, que esos criminales serán perseguidos y responderán de sus actos", dijo ante los diputados europeos Lamiya Aji Bashar, de 18 años.

La otra galardonada, Nadia Murad, de 23 años, pidió la instauración en Irak de "zonas protegidas por la comunidad internacional, con la participación del Gobierno iraquí y del Gobierno de la provincia del Kurdistán".

Murad y Bashar se hicieron portavoces de la comunidad yazidí, una minoría de habla kurda perseguida por los yihadistas, tras escapar del EI, que las había capturado y convertido en esclavas sexuales.

"Si el mundo no es capaz de protegernos en nuestras tierras, les invito a ustedes, europeos, a abrir sus puertas para ofrecer un refugio a 500.000 yazidíes de Irak y organizar una migración como la que provocó el Holocausto", prosiguió Murad.

Las dos jóvenes, que llevaban tocados tradicionales durante la entrega del premio, no pudieron contener las lágrimas en el hemiciclo.

Bashar, cuyo rostro quedó desfigurado por una mina mientras huía del EI, iba acompañada de su hermano, con el que acababa de reunirse la víspera.

"No cabe duda de que Dáesh (acrónimo árabe del EI) cometió un genocidio masivo", insistió Murad.

"Dáesh quería robar nuestro honor, pero perdieron el suyo, y ustedes nos han devuelto ese honor", dijo a los eurodiputados, agradeciendo también a Alemania por la acogida de numerosos yazidíes.

- Genocidio -

Murad, nombrada en septiembre embajadora de la ONU para la dignidad de las víctimas del tráfico de personas, milita para que los ataques perpetrados contra su comunidad desde 2014 sean considerados como un genocidio.

"Debemos luchar contra el terrorismo, secar sus fuentes y trabajar con la comunidad islámico en todo el mundo para que pueda modificar las enseñanzas del islam y convertir las mezquitas en lugares de misericordia, amor y paz, sin extremismos", declaró.

Las dos jóvenes también mostraron su esperanza de que el premio Sájarov para la Libertad de Conciencia ayude a cambiar la opinión de los europeos sobre los refugiados.

"Su lucha es nuestra lucha", aseguró el presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz, que dijo apoyar "su petición ante Naciones Unidas" y su idea de llevar a los líderes del EI antes la Corte Penal Internacional (CPI).

"Somos una comunidad democrática de una parte protegida de este mundo y, a veces, no damos bastante protección a esa gente y es una vergüenza, es insoportable", lamentó Schulz.

Murad y Bashar son originarias del pueblo de Kocho, cerca de Sinjar, en el norte de Irak.

Según los líderes de su comunidad, cerca de 3.000 mujeres yazidíes siguen en manos de los yihadistas.

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