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Gente participa en un debate sobre el papel del Islam en el país antes de las elecciones parlamentarias holandesas en la mezquita de Essalam, la más grande del país, en Rotterdam, el 10 de marzo de 2017.

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Cientos de holandeses se congregaron este viernes en una mezquita de Róterdam para debatir sobre el rol del islam en la sociedad, en vísperas de unas elecciones legislativas claves, en las que un partido de extrema derecha antiislamista pisa los talones al oficialismo.

La mezquita de Essalam, la más grande del país, albergó el evento en un momento en que el Partido por la Libertad (PVV), del diputado antiislamista Geert Wilders, se perfila como una de las principales fuerzas políticas del país y según las encuestas publicadas este viernes, está instalado en el segundo lugar detrás del primer ministro, Mark Rutte.

Los participantes expresaron sus miedos y sus aprehensiones, además de la incomprensión y la crecimiento polarización que dicen que sufre el país, que siempre se había enorgullecido de ser una cultura de la tolerancia.

Wilders ha prometido frenar la inmigración de musulmanes, cerrar mezquitas y prohibir la venta del Corán.

"Me he convertido en alguien más a los ojos de los otros", contó el bloguero musulmán Nourdeen Wildeman. "Sin duda, los peligros que representa el grupo Estado Islámico y otros grupos radicales musulmanes han empujado a la gente a mirar a los otros de forma diferente", explicó.

Las elecciones del próximo miércoles son las primeras de varias convocatorias importantes en Europa, por lo que sus resultados serán escrutados como un indicador importante sobre el desempeño de sectores populistas y partidos de ultraderecha antes de los comicios en países como Francia y Alemania.

En el país donde viven unas 17 millones de personas, un 5% de la población es musulmana, mayoritariamente descendientes de inmigrantes turcos o marroquíes, según la oficina central de estadísticas.

Pero un 40% de los ciudadanos con orígenes turcos o marroquíes declaran que no se sienten en casa, que no son aceptados.

Aunque Wilders, apodado como el "Trump holandés" por su cabellera platinada, no asistió, su sombra estuvo presente en el debate.

"He visto mucha gente cerrarse en si misma, esconderse en su rincón mientras piensan que esto va a pasar en algún momento", dijo el alcalde de Róterdam, Ahmed Aboutaleb. "Pero esto no va a pasar si uno se queda como un espectador y se queda en las últimas filas", dijo.

AFP