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HRW denuncia los malos tratos "sistemáticos" en las prisiones palestinas

El director de la organización Human Rights Watch para Israel y los Territorios Palestinos, Omar Shakir, el 9 de mayo de 2018 en Ramala afp_tickers
Este contenido fue publicado el 23 octubre 2018 - 07:32
(AFP)

Las fuerzas de seguridad palestinas infligen de manera "sistemática" malos tratos y tortura que podrían constituir crímenes contra la humanidad, indica un informe de la oenegé Human Rights Watch publicado el martes.

La Autoridad Palestina, que gobierna partes de la Cisjordania ocupada, y sus rivales islamistas de Hamás, que controlan la Franja de Gaza, utilizan la violencia, las amenazas y las detenciones arbitrarias, según HRW.

La oenegé estadounidense investigó durante dos años la cuestión, habló con 150 personas y reunió documentación sobre 86 casos concretos.

Según Omar Shakir, director de la oficina de HRW para Israel y los territorios palestinos, los hechos pueden asimilarse a crímenes contra la humanidad y podrían ser llevados ante la Corte Penal Internacional (CPI).

"Los dirigentes palestinos van por el mundo hablando de los derechos de los palestinos y, al mismo tiempo, hace funcionar una máquina opresiva para destruir la disidencia", dijo a la AFP.

Shakir pidió a los países occidentales que suspendan temporalmente su ayuda a la Autoridad Palestina. Hamás ya está muy aislado intencionadamente y Estados Unidos y la Unión Europea le consideran una organización terrorista.

A preguntas de la AFP, la Autoridad Palestina negó las acusaciones de HRW y la acusó de aliarse con la administración del presidente estadounidense, Donald Trump. Hamás no respondió.

"Este informe confunde política y derechos humanos y está relacionado con el 'acuerdo del siglo', cuyo objetivo es debilitar la Autoridad Palestina", denuncia Haitham Arar, responsable de Derechos Humanos del Ministerio del Interior de la Autoridad Palestina.

El 'acuerdo del siglo' es una referencia al plan de paz de la administración Trump esperado desde hace meses.

Los métodos empleados durante las detenciones incluyen golpes y choques eléctricos, según HRW.

Fue el caso de Sami Al Sai, un periodista de 39 años, sospechoso de tener contactos con Hamas, que fue detenido en 2017, golpeado y colgado por las muñecas con esposas, según el informe.

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