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Unos vehículos destruidos bloquean una calle del barrio de Zanjili, en el oeste de Mosul, en el norte de Irak, el 7 de junio de 2017

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Saliha Sultan busca en vano su coche entre un montón de armazones calcinados y de camionetas retorcidas que bloquean las calles en la zona de Mosul arrebatada a los yihadistas.

"Nuestro Kia blanco estaba aparcado cerca de la casa (...). Cuando volvimos, ya no estaba", cuenta esta mujer de 40 años. "No sabemos quién se lo llevó", declara.

Al igual que decenas de miles de habitantes de Mosul, Saliha Sultan huyó de la segunda ciudad de Irak cuando arreciaban los combates entre las fuerzas gubernamentales y los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

Una vez expulsado el EI, ella regresó al barrio y se encontró con un paisaje desolador: toneladas de vehículos, de todas las marcas y colores, apilados en las calles.

Los yihadistas robaron automóviles y los usaron como armas para bloquear la progresión de sus adversarios en esta ciudad del norte del país de la que se apoderaron en 2014, convirtiéndola en su bastión.

Las fuerzas iraquíes intentan desde octubre reconquistar Mosul, donde ya controlan más del 90% del territorio.

Hay barrios en los que algunos coches se salvaron, pero están tan cubiertos de polvo que son irreconocibles.

Saliha Sultan, ataviada con vestido marrón y violeta, deambula por la calle sin perder la esperanza. "Lo seguimos buscando y pusimos una denuncia para que las fuerzas de seguridad -dice- nos ayuden".

Según un responsable de las fuerzas iraquíes de intervención rápida, Rami al Tamimi, el EI quemaba coches para que el humo dificultara la visibilidad a la aviación de la coalición internacional antiyihadista.

El grupo ultrarradical apilaba también coches en las calles para levantar barricadas que bloquearan el avance de las tropas, explica a la AFP.

- 15 años de esfuerzos -

Los civiles usaron sus coches como arma defensiva contra el EI.

"Muchas familias ayudaron al ejército estacionando su automóvil en medio de la calle" para protegerse del avance del EI, asegura Tamimi. "Les hemos escuchado decir: 'Antes mi coche que mi familia'", aseguró.

Abú Hasán, un excomerciante, cuenta que "para vengarse de los habitantes que no le juraron lealtad, el EI quemó sus coches".

Y cuando se lanzó la ofensiva militar contra ellos en Mosul, el grupo yihadista -añade- colocó bombas en automóviles para cometer atentados contra sus adversarios.

Um Kamal (nombre ficticio) busca por todas partes su Toyota. "Cuando los combates se intensificaron, huimos de nuestro barrio y abandonamos el coche cerca de casa. Por desgracia, cuando volvimos, no lo encontramos", afirma.

"Mis hijos trabajaron 15 años para que pudiéramos comprarlo", afirma con tristeza esta madre.

Abu Nashmi, de 31 años, miembro de las fuerzas de seguridad de la provincia de Nínive, cuya capital es Mosul, es relativamente optimista. "Varias familias se han quejado de la pérdida de su coche. Hemos encontrado algunos estacionados en distintos aparcamientos" de la ciudad, afirma. "Cuando teníamos información, contactamos con los propietarios para que vinieran a buscarlos", explica.

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