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Jefe de la ONU llama al Consejo de Seguridad a la unidad ante el coronavirus

Liderados por Alemania, nueve de los 10 miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas solicitaron la reunión a puerta cerrada sobre COVID-19. afp_tickers
Este contenido fue publicado el 09 abril 2020 - 12:21
(AFP)

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, exhortó este jueves al Consejo de Seguridad, dividido desde hace semanas, a mostrarse unido ante la pandemia de coronavirus, que describió como el "combate de una generación".

"Una señal de unidad y de determinación del Consejo sería muy importante en el actual periodo de ansiedad", dijo Guterres durante la primera reunión, por videoconferencia, de este organismo dedicada a la pandemia.

La sesión, que se suponía tendría lugar a puerta cerrada, acabó tres horas después con un comunicado de pocas líneas de los 15 miembros del Consejo, limitándose a dar su "apoyo" al jefe de la ONU.

"El compromiso del Consejo de Seguridad será crítico para atenuar las consecuencias para la paz y la seguridad de la pandemia de COVID-19", dijo Guterres en un discurso transmitido a la AFP durante la reunión por las misiones diplomáticas que asistieron.

"Para vencer a la pandemia ahora, necesitamos trabajar juntos" y "eso significa reforzar la solidaridad", insistió.

La embajadora de Estados Unidos, Kelly Craft, aludió a la polémica con Pekín sobre el origen chino del virus, un factor clave en la paralización del consejo.

"El medio más eficaz para contener esta epidemia consiste en recolectar datos precisos y basados en la ciencia, y analizar los orígenes, características y propagación del virus", dijo, según su discurso difundido por su equipo.

Su par chino, Zhang Jun, subrayó que "todo acto de estigmatización y politización debía ser rechazado".

En nombre de Alemania, al origen de la convocatoria de esta primera reunión del Consejo sobre la COVID-19, el embajador Christoph Heusgen no se ahorró palabras contra los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China y Rusia), lamentando el "silencio ensordecedor" del órgano sobre la crisis sanitaria.

Otros países, como Rusia, China y Sudáfrica, consideran, por el contrario, que la salud no es asunto del Consejo de Seguridad.

Francia confirmó que iba a dedicar 1.200 millones de euros a la lucha contra la enfermedad en África, y Estonia empezó su discurso diciendo que "más vale tarde que nunca" para celebrar la reunión, una crítica lanzada a quienes retrasaron el encuentro del Consejo.

Entre ellos, además de Estados Unidos y China, Rusia o Francia, según los diplomáticos.

Liderados por Alemania, nueve de los 10 miembros no permanentes del Consejo habían pedido la reunión, cansados de la inacción del órgano de la ONU ante una crisis mundial sin precedentes.

- Dos sistemas solares -

Dos proyectos de resolución se discutieron durante quince días en el Consejo de Seguridad, pero de manera separada: una entre los 10 miembros no permanentes y otra entre los cinco miembros permanentes.

El segundo, presentado por Francia, se centra en un apoyo a un "cese de las hostilidades" reclamado en marzo por Guterres y sobre una "pausa humanitaria".

El primero, encabezado por Túnez, llama a "una acción internacional urgente, coordinada y unida para frenar el impacto de la COVID-19" y prevé que el "Consejo de Seguridad supervise el impacto de la pandemia de COVID-19 sobre la paz y la seguridad internacionales" con informes frecuentes para el secretario general "cuando sea necesario".

El texto finalmente pide "un alto el fuego global inmediato para permitir una respuesta humanitaria adecuada".

Hasta el momento, este último solo ha recibido aportes de los miembros permanentes, algo que, según dijeron a la AFP diplomáticos de países no permanentes, ha sido "muy frustrante".

"Es la primera vez que veo dos sistemas solares en el seno del Consejo de Seguridad", dijo a AFP un diplomático de un país ajeno a los debates, aludiendo a la "doble dinámica" entre miembros permanentes y no permanentes.

Antes de una negociación entre los 15, es necesario resolver las diferencias entre los "cinco grandes", según París, de lo contrario no funcionará. Francia espera organizar pronto una cumbre (por videoconferencia) de los líderes de los cinco países permanentes para resolver las dificultades, en particular entre Pekín y Washington.

Los esfuerzos para realizar la reunión de los cinco miembros permanentes del Consejo se han visto obstaculizados por la hospitalización del primer ministro británico, Boris Johnson, y la reticencia china a participar sin establecer primero una agenda clara.

Richard Gowen, especialista del International Crisis Group, señaló que "es importante reconocer que la principal fuerza impulsora detrás de la cooperación de los 10 miembros no permanentes es el mal comportamiento de los cinco miembros permanentes".

Varios de estos países no permanentes "emprendieron una feroz campaña para ganar su escaño" en el Consejo, y "están estupefactos por las disputas entre China y Estados Unidos" que impiden al organismo "llegar a un acuerdo sobre la gran crisis de nuestro tiempo".

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