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El presidente de la República Democrática del Congo, Joseph Kabila, aguarda su turno en la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, el 23 de septiembre de 2017

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El presidente de la República Democrática del Congo, Joseph Kabila, dijo este sábado a la ONU que su país avanza hacia la celebración de elecciones, pero prometió resistir "órdenes externas o interferencia" para fijar una fecha de la histórica votación.

Un acuerdo alcanzado con grupos de oposición el año pasado estableció la celebración de elecciones este año en este gran país africano con nueve fronteras, 70 millones de habitantes y rico en minerales, abriendo el camino a la primera transición democrática.

"Podemos afirmar que estamos ciertamente avanzando hacia elecciones transparentes, pacíficas y creíbles", dijo Kabila a la Asamblea General de la ONU.

"Este es un proceso irreversible y esto debe ser implementado sin órdenes externas o interferencia", añadió.

En el poder desde 2001, Kabila sigue al frente del país, a pesar de que su mandato culminó oficialmente en diciembre, y aún no ha fijado una fecha para los comicios.

El Consejo de Seguridad de la ONU ha pedido que se celebren elecciones antes del fin de este año, pero hay crecientes inquietudes después de que unos funcionarios electorales indicaran que una votación en 2017 era poco probable.

Kabila dijo a la Asamblea General de la ONU que organizar la elección en el vasto país presenta un enorme desafío logístico y de seguridad, pero que estaba confrontándolos con "innegable tenacidad".

El registro de votantes progresa y ya hay 42 millones de personas de un total de 45 millones de ciudadanos en edad de votar en las listas electorales, dijo.

Estados Unidos ha amenazado con imponer sanciones a la RDC a menos que se celebren elecciones este año.

Después de que los actos violentos registrados en la región de Kasai despertaran la indignación mundial, Kabila dijo que sus fuerzas estaban luchando contra los "terroristas".

Asimismo, pidió a la ONU reducir la MONUSCO, su contingente de cascos azules en el país, "hasta su retiro total".

"Está claro que, tras 20 años de despliegue, la fuerza onusiana no puede alimentar la ambición de permanecer indefinidamente en mi país. Ni de ejercer su mandato con el mismo formato y sin sacar lecciones de las debilidades constatadas", dijo.

La MONUSCO, integrada por 18.000 personas, es la mayor operación de paz de la ONU.

Varios factores agravan la crisis en RDC, que posee 3,8 millones de desplazados internos y 500.000 refugiados de Ruanda, Burundi, Sudán del Sur y República Centroafricana.

Grupos armados están aún activos en la frontera este con Sudán del Sur, Uganda, Ruanda y Burundi.

La ONU registró recientemente "un alza importante" de violaciones de los derechos humanos.

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AFP