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Anthony Scaramucci el 25 de julio de 2017 frente a la Casa Blanca

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La Casa Blanca vivió este lunes su enésimo terremoto en la era Trump con la repentina salida de su director de Comunicaciones, el empresario Anthony Scaramucci, apenas diez días después de asumir el cargo y el mismo día que comenzó a trabajar el nuevo jefe de Gabinete.

Aunque el presidente, Donald Trump, inició la jornada tratando de convencer a la opinión pública de que el caos no reina su gobierno y celebrando datos económicos, los acontecimientos se precipitaron y despertaron nuevos interrogantes sobre su capacidad de gestión.

La Casa Blanca se negó a especificar qué aceleró la salida de Scaramucci, quien desde su llegada al cargo ha estado envuelto por la polémica.

El jueves pasado salió a la luz una conversación suya con un periodista en la que insultó a miembros del gobierno, en especial a Reince Priebus, hasta hace unos días jefe de Gabinete de Trump.

Fuentes coincidentes aseguraron que, nada más tomar posesión como nuevo jefe de Gabinete, el general John Kelly, actual secretario de Seguridad Interna, pidió a Trump despedirle.

"El presidente sintió firmemente que los comentarios de Anthony fueron inapropiados para una persona en ese cargo", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.

Sanders agregó que a partir de hoy, todo el Ala Oeste -incluyendo la dirección de Comunicaciones- responde a Kelly, volviendo así a una tradición de la Casa Blanca que ha sido cualquier cosa menos tradicional desde que llegó Trump en enero.

"El general Kelly tiene toda la autoridad para operar dentro de la Casa Blanca y todo el personal se reportará a él", precisó Sanders. "Eso incluye a todos en la Casa Blanca".

La Casa Blanca también dijo que Scaramucci "sintió que lo mejor era darle al jefe de Estado John Kelly un nuevo comienzo y la posibilidad de montar su propio equipo".

- "Le deseamos lo mejor" -

Al ser nombrado director de Comunicaciones, Scaramucci aseguró que Trump lo había llamado para poner fin a las filtraciones a la prensa, además de dejar claro en su primera intervención pública que rendía cuentas "directamente al presidente".

Pero su llegada desató una feroz lucha interna.

Su nombramiento provocó la renuncia inmediata del portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, aunque Scaramucci se centró en Priebus, al que acusaba de haberle bloqueado el acceso a Trump y de ser el responsable de las filtraciones.

Todo indicaba que ganó su primer pulso, porque Trump cesó a Priebus.

Sin embargo, la divulgación de la explosiva llamada a un periodista, repleta de vulgaridades e insultos del más bajo nivel dirigidos a Priebus y a otros funcionarios, fraguó su destino.

- "Hará un trabajo espectacular" -

Ajeno a la tormenta, Trump manifestó su convicción de que el general Kelly "hará un trabajo espectacular". "No tengo ninguna duda", apuntó.

El nuevo jefe de Gabinete tiene por delante la descomunal tarea de poner punto final a las constantes luchas de poder en el interior de la Casa Blanca.

El desorden que impera en la Casa Blanca se agravó la semana pasada con el hundimiento en el Senado de la controvertida reforma sanitaria que Trump impulsa desde que asumió el poder.

Antes de ser escogido jefe de Gabinete, Priebus se había desempeñado durante varios años como presidente del Comité Nacional del Partido Republicano, de forma que su presencia en la Casa Blanca debía asegurar un fluido canal de comunicación entre el Gobierno y ese partido.

Su salida de escena, sin embargo, abrió un interrogante sobre cómo el gobierno recompondrá ese diálogo con las bancadas conservadoras en la Cámara de Representantes y el Senado.

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AFP