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Olaf Scholz, alcalde de Hamburgo, deposita unas flores en el memorial improvisado en homenaje a las víctimas del ataque con cuchillo cometido la víspera en un supermercado, este sábado 29 de julio en la ciudad del norte de Alemania

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Las marcas del paso de las fuerzas especiales de la policía durante la noche todavía son visibles en el centro de refugiados de Kiwittsmoor, en Hamburgo. Mujeres, niños y hombres erran por los pasillos cubiertos de huellas de barro.

Es allí, en la habitación 429 del primer piso, donde vivía el hombre de 26 años que mató a una persona con un cuchillo el viernes e hirió a otras seis en una calle comercial de Hamburgo, en el norte de Alemania. Un acto que las autoridades locales calificaron de "atentado", perpetrado por un palestino nacido en Emiratos Árabes Unidos que al parecer se había "radicalizado" recientemente.

Su vecino de habitación, que se presenta como Mohamad, un refugiado sirio de 31 años, no entiende lo que ha ocurrido. "Es alguien muy inteligente, siempre estaba ayudando a los otros solicitantes de asilo en sus trámites", cuenta.

"Era un tipo verdaderamente bueno, nunca fue agresivo, lo peor que pudo hacer fue golpear la puerta de un vecino porque tenía la música demasiado alta", agrega.

El centro, de tres pisos, alberga a 600 personas en el norte de la ciudad, cerca de una zona boscosa. Los habitantes están repartidos de dos en dos en habitaciones de unos 15 m2.

El agresor vivía desde hacía varios años en Europa, al parecer como solicitante de asilo. Pasó varios años en Suecia y en Noruega y habla noruego "muy bien", según la fiscalía de Hamburgo.

Aunque llegó al país en la primavera de 2015, su alemán seguía siendo rudimentario. Durante unos dos años, el atacante, al que la prensa alemana se refiere como Ahmad A., apenas dio qué hablar, excepto por un hurto por el que no se abrieron diligencias contra él.

- 'Atuendos islamistas' -

¿Qué ha pasado? Tanto Mohamad como otros vecinos afirman haber observado una evolución reciente. "Durante el último ramadán", el mes de ayuno musulmán que terminó en junio, "hubo una crisis, compró atuendos islamistas y leía el Corán en su habitación en voz alta", cuenta.

Ahmad también fue a la universidad de la ciudad "para predicar, le gritaba a los estudiantes que se estaba matando a musulmanes, hablaba de la situación en Palestina".

Otro residente cuenta que el hombre solía gritar "Allahu Akbar (Dios es el más grande" por los pasillos, algo que hizo también el viernes al atacar a los peatones.

El ministro de Interior de la ciudad-Estado de Hamburgo confirmó el sábado esta radicalización. La policía lo clasificó como "caso sospechoso islamista", aunque no detectó ningún "peligro inmediato" de paso a la acción.

Al mismo tiempo, manifestaba una "inestabilidad psicológica", lo que agrega confusión al móvil del ataque, que llevó a cabo precipitándose con un cuchillo de cocina contra la multitud.

Otro residente del centro de refugiados declaró al diario Bild que consumía "drogas a menudo", hachís y marihuana, y que "luego lanzaba comentarios islamistas".

¿Acaso influyó el hecho de que le hubieran rechazado la solicitud de asilo? "Estaba triste, su madre estaba enferma, su solicitud de asilo fue rechazada y no sabía adónde los iban a expulsar", afirma Mohamad.

Pero las autoridades de la ciudad tienen otra versión. Según ellas, al atacante no le suponía ningún problema irse de Alemania, pues había renunciado a recurrir el fallo sobre su solicitud y estaba esperando los documentos de identidad de la misión palestina en Berlín.

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AFP