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Un cordón policial en Dormund, ciudad del oeste alemán, el 18 de abril de 2017

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La detención esta semana de un oficial alemán, que se hacía pasar por refugiado sirio y sospechoso de preparar un atentado contra extranjeros, pone en entredicho al ejército y al sistema de control de los migrantes.

Tras el encarcelamiento el jueves de este oficial, con grado de teniente, se han alzado voces acusando a las fuerzas armadas de no luchar lo suficiente contra las tendencias de extrema derecha en sus filas.

Pero las críticas llueven especialmente sobre el organismo encargado de controlar el flujo sin precedentes de refugiados llegados al país desde 2015.

- "Una historia de locos" -

"Este caso es muy extraño, una historia de locos", comentó un diputado de la izquierda radical alemana, André Hahn, tras la comparecencia el viernes ante el Parlamento del jefe de los controladores del ejército.

El oficial alemán, cuya identidad no se ha revelado, fue detenido el jueves durante una operación policial. Se le acusa de haber preparado un atentado, quizá con la ayuda de un hombre de 24 años, después de llevar una doble vida durante más de un año.

Los medios de comunicación mencionan un posible atentado contra refugiados u otro blanco con el objetivo de culpar de ello a los migrantes. Según el periódico Bild, la policía encontró una "lista" con nombres de personas para matar, en la que figuran, entre otros, varios activistas de izquierdas.

El hombre consiguió hacerse pasar por un solicitante de asilo sirio y en noviembre pasado la Oficina de Migraciones alemana le concedió este estatuto, cuando en teoría se supone que realiza verificaciones estrictas.

Por su condición de asilado cobraba 400 euros de subsidio por mes y tenía derecho a una vivienda, además de su sueldo de oficial, de 3.200 euros.

- Críticas al Gobierno -

El caso pone en aprietos al ministro de Interior, Thomas de Maizière, y a la titular de Defensa, Ursula von der Leyen, pero también salpica a la canciller Ángela Merkel.

Tras los atentados cometidos por refugiados en el país, su Gobierno prometió reforzar los controles sobre la identidad y la trayectoria de los solicitantes de asilo.

"De Maizière y Von der Leyen (...) son un riesgo para la seguridad" del país, estimó una responsable del partido socialdemócrata, Katarina Barley.

La policía alemana empezó a interesarse por él tras su reciente detención en Austria, donde intentaba procurarse un arma ilegal.

Lo realmente asombroso, según la prensa local, es que el oficial lograra engañar a la administración encargada de asilo presentándose en 2016 como un sirio llamado David Benjamin. Un nombre poco creíble para un ciudadano de un país árabe.

Afirmó ser un sirio cristiano de origen francés y habló en francés con la Oficina de las Migraciones. Conoce el idioma por estar destacado en la base franco-alemana de Illkirch, a las afueras de Estrasburgo. No verificaron si hablaba árabe.

El ministerio del Interior reconoce que se ha cometido un "error" y promete hacer cuanto pueda "para comprender cómo ha podido ocurrir y corregir los fallos, si los hay" en el sistema, recalcó su portavoz Tobias Plate.

En el ejército, el servicio de inteligencia militar es acusado de no haberse enterado de la doble vida del oficial y sobre todo de no haber detectado su ideología xenófoba, patente en la mensajería de su teléfono móvil.

AFP