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La bandera británica ondea frente a la Comisión Europea, en Bruselas, con una pancarta que celebra los 60 años del Tratado de Roma, el 21 de marzo de 2017

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La idea de una Europa a "varias velocidades" no es nueva -de hecho, ya es una realidad en varios ámbitos-, pero volvió a imponerse en los debates sobre el futuro de una Unión Europea en plena introspección tras el Brexit británico.

Promovida por algunos países y rechazada por otros, se espera que sea un tema central en las conversaciones que mantendrán el sábado los dirigentes europeos reunidos en Roma con motivo del 60º aniversario de la UE.

- ¿Qué significa? -

A "varias velocidades", a "geometría variable" o en "círculos concéntricos", distintas expresiones para hablar de lo mismo. Se trata de permitir que varios países colaboren en determinados ámbitos sin que sea necesaria la participación de todos los Estados de la UE.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presentó esa opción como uno de los cinco escenarios posibles para el futuro del proyecto europeo tras el Brexit, durante la publicación de su Libro Blanco sobre el futuro de la UE a principios de marzo.

Desde entonces, la idea suscita debates entre dirigentes nacionales, divididos entre fervientes defensores, observadores circunspectos y feroces opositores.

Una breve alusión a este concepto aparece en un borrador de la 'Declaración de Roma"' que publicarán los miembros de la UE reunidos el sábado sin Reino Unido. "Actuaremos juntos cuando sea posible, con diferentes ritmos e intensidades cuando sea necesario", reza el documento.

- Lo que ya existe -

En realidad, la UE a "varias velocidades" ya existe. Con las sucesivas ampliaciones, la necesidad de permitir distintos niveles de integración se volvió indispensable y los tratados introdujeron en 1999 las "cooperaciones reforzadas".

Este procedimiento permitirá, por ejemplo, el futuro lanzamiento de una fiscalía europea, especializada en los fraudes relacionados con el IVA transfronterizo y los fondos europeos. Los países interesados (17 hasta la fecha) podrán participar en esa iniciativa pese a la oposición de los demás, que podrán permanecer al margen.

Algunos miembros de la UE ya recurrieron a la "cooperación reforzada" -que necesita la participación de al menos nueve países- para armonizar los regímenes matrimoniales o el sistema de concesión de patentes, pero su uso es poco frecuente.

"Existen cooperaciones reforzadas que no se llaman así", asegura un diplomático europeo que cita los ejemplos de la eurozona (que sólo incluye a 19 Estados miembros) y del espacio Schengen de libre circulación (22 países de la UE).

- ¿Por qué ir más lejos? -

Al abordar este debate, la Comisión Europea obliga a todos los Estados miembros a decir claramente si quieren avanzar en determinados ámbitos o si, por el contrario, prefieren mantener el statu quo.

Con la llegada de "cooperaciones reforzadas" en nuevas áreas, la UE podría superar los bloqueos en algunos proyectos. Pero el riesgo radica en aumentar las diferencias de derechos entre los ciudadanos europeos y en complicar aún más el funcionamiento de Europa, avisó Juncker.

La Comisión citó una serie de ámbitos de cooperación posibles: la armonización fiscal y social, la defensa (por ejemplo con mercados públicos conjuntos) o la seguridad (con intercambios obligatorios de datos para luchar contra el terrorismo y el crimen organizado).

- ¿Quién está a favor y quién en contra? -

Francia y Alemania están entre los mayores partidarios de una Europa a "varias velocidades" y cuentan con el apoyo de España e Italia.

"La unidad no es la uniformidad", asegura el presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, anima a los europeos a "tener la valentía de aceptar que algunos países avancen más rápidamente que otros".

Los más reticentes, los países del este y del centro de Europa, sospechan, sin embargo, que la propuesta es un intento de apartarlos a causa de su frecuente oposición a los proyectos de Bruselas, especialmente respecto a las políticas migratorias.

"Quienes más cuestionan" la Europa a "varias velocidades son quienes quieren reducir Europa a un mercado interior", asegura un diplomático europeo.

AFP