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La extrema derecha busca "minar" la democracia alemana

Una protesta contra la elección del presidente del lander alemán de Turingia con el apoyo del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania, el 6 de febrero de 2020 en Erfurt afp_tickers
Este contenido fue publicado el 12 febrero 2020 - 18:15
(AFP)

En una estrategia "constructiva-destructiva", la extrema derecha alemana se esfuerza en paralizar el sistema de los partidos tradicionales y en recomponer el paisaje político, opinan analistas, políticos y medios de prensa al evocar la táctica desplegada en la región de Turingia.

La semana pasada el liberal Thomas Kemmerichun fue nombrado presidente de ese lander (región) gracias a una alianza entre legisladores de la derecha moderada y de la extrema derecha -un tabú en la historia reciente alemana- provocando un escándalo que terminó en la renuncia del candidato y dejó a Turingia sin liderazgo.

Y ahora la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) desea votar por el único candidato alternativo posible, el izquierdista y presidente saliente Bodo Ramelow, para obligarlo a renunciar y provocar una parálisis de las instituciones regionales.

Esta estrategia había sido bautizada por uno de los ideólogos de la extrema derecha alemana, Götz Kubischek, como "constructiva-destructiva" y "consiste en instalar a alguien en el trono en Erfurt (la capital de Turingia) para que luego sea destronado por Berlín" y paralizar así el juego democrático.

- "Fuerza motriz" en el este -

"Es muy claro que quieren destruir la democracia, que quieren minarla", había lanzado el martes en términos inusualmente duros la canciller Angela Merkel ante sus diputados reunidos a puerta cerrada, según declaraciones de los medios de comunicación alemanes.

La situación es tal que Merkel tuvo que romper con su prudencia habitual la semana pasada y lanzó una severa advertencia: "ninguna posibilidad de alianza con AfD y sus estratagemas".

En el plano nacional, los daños políticos son ya enormes.

Sin superar el 15% a nivel federal en las encuestas, AfD se convirtió en el este alemán en la "fuerza motriz" del paisaje político y sumerge a las demás formaciones, mucho más antiguas que ella, en la "inseguridad", escribió el semanario "Der Spiegel".

"Dos jefes de partido fracasaron en poco tiempo, principalmente debido a la AfD", añadió la revista.

Angela Merkel, que se jubilará a más tardar a finales de 2021, dejó su cargo de presidenta del partido de derecha CDU a finales de 2018, tras una serie de malos resultados electorales en el sector oriental, la antigua RDA.

En cuanto a su sucesora designada, Annegret Kramp Karrenbauer, abandonó la lucha el lunes después de que una parte de sus tropas en Turingia pisoteara su consigna de jamás aliarse con la extrema derecha.

Ahora todos los escenarios son posibles, incluido el de las elecciones anticipadas.

La derecha conservadora, siempre a la cabeza en las encuestas nacionales pero seguida de cerca por los Verdes, es la principal víctima de la estrategia "constructiva-destructiva" de Alternativa para Alemania.

Según el politólogo Gero Neugebauer, la AfD sembró el caos "violando las reglas y las normas que determinan la cultura política democrática".

Pero si bien la estrategia es eficaz a corto plazo, no permite en este momento a esta formación obtener puntuaciones que puedan incitar a los "otros partidos a abandonar su posición actual" y a considerar alianzas, explica a la AFP este investigador en la universidad Libre de Berlín.

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