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Los restos del hospital apoyado por Médicos Sin Fronteras (MSF) cerca de Maaret al Numan, en la norteña provincia siria de Idlib, el 15 de febrero de 2016, tras ser blanco de unos bombardeos

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Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció el jueves los ataques aéreos y disparos de cohetes que alcanzaron en 2015 más de 60 centros apoyados por la ONG en Siria y que "diezmaron" las infraestructuras sanitarias del país.

Los más de 90 bombardeos registrados en 2015 dejaron completamente destruidos 12 de los centros alcanzados, afirma MSF en un informe difundido el jueves. "Cinco años de guerra en Siria han diezmado las infraestructuras sanitarias", constató la organización en su informe.

"Hoy, en Siria, lo anormal es ahora norma, lo inaceptable es aceptado", declaró Joanne Liu, presidenta internacional de MSF ante la ONU, en una rueda de prensa en Ginebra, tras difundirse el texto, un día después de un bombardeo que dejó al menos 25 muertos.

Refiriéndose a este bombardeo, por el que murieron al menos a "nueve empleados y 16 civiles" el lunes en la provincia rebelde de Idleb, Liu añadió: "Este ataque solo puede considerarse deliberado. Probablemente fue llevado a cabo por la coalición liderada por el Gobierno sirio, ya que es el actor dominante y más activo en la región".

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), una ONG con sede en Gran Bretaña, atribuyó el bombardeo a aviones rusos, pero Moscú desmintió haber atacado ningún hospital. Liu, por su parte, se mostró prudente sobre una posible participación rusa en el bombardeo, subrayando que MSF quería que se conociera con precisión lo ocurrido.

En el centro, dotado de 30 camas, dos quirófanos, un servicio de consultas externas y una sala de urgencias, trabajaban 54 personas.

MSF apoya esta estructura desde septiembre de 2015, facilitándole material médico y cubriendo sus costes de funcionamiento. Igualmente, apoya otros 152 hospitales en toda Siria.

Liu también declaró que "MSF recogió durante 2015 datos médicos de 70 clínicas y hospitales a los que facilita apoyo en Siria. Más de 154.000 personas que presentaban heridas de guerra recibieron tratamiento el año pasado. De ellas, entre el 30 y el 40% eran mujeres y niños", agregó.

Además, "los heridos o fallecidos fuera de los centros de salud apoyados por MSF siguen siendo incalculables. La situación real es, muy probablemente, mucho, mucho peor", fustigó.

"Somos testigos de un fracaso mundial colectivo. Tiene que ponerse fin a los ataques contra los centros de salud y otros objetivos civiles", insistió.

Para Liu, "el Consejo de Seguridad de la ONU y todas las potencias involucradas en la región deben hacer más (...) por el simple motivo de salvar vidas", puntualizó.

Por último, Liu repitió "nuestra exigencia de que se detengan los bombardeos en las zonas sitiadas".

Decenas de camiones cargados de comida y medicamentos llegaron el miércoles a varias ciudades sitiadas de Siria, donde cientos de miles de personas sobreviven en condiciones dramáticas.

En Siria, casi medio millón de personas viven en zonas asediadas y 4,6 millones en áreas de difícil acceso, según la Oficina de Naciones Unidas para la Ayuda Humanitaria (OCHA).

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AFP