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Entrada de la mina Escondida en Antofagasta, norte de Chile, el 16 de febrero de 2017

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Los peores años quedaron atrás para la industria cuprífera. Los precios mínimos que castigaron al sector ya son historia y con un horizonte al alza en el valor del metal los productores asumen el desafío de reconquistar inversiones.

En este nuevo escenario, las mineras mundiales asumen el desafío de mantener sus políticas de reducción de costos, elevar la productividad de la fuerza laboral e innovar en sus mecanismos de producción para enfrentar la esperada aceleración de la demanda prevista para el mediano plazo.

El "mercado del cobre se ve halagüeño por muchos años. El mínimo del ciclo ya está atrás y los precios van a tender al alza", dijo Vanessa Davidson, directora de Investigación y Estrategia de la consultora CRU, que organiza la Conferencia Mundial del Cobre en Santiago.

Si la desaceleración de la economía china, principal comprador mundial del metal, provocó la brusca caída de precios, la reactivación del gigante asiático y mercados emergentes como India aseguran el crecimiento en el consumo del metal a mediano plazo, que sustentará la tendencia alcista de los precios, agregó la especialista.

"La demanda de India, el sudeste asiático y África van a aumentar en las próximas décadas", de la mano de los nuevos usos del cobre en energías renovables, puntualizó Arnaud Soirat, jefe ejecutivo de la multinacional Rio Tinto.

En la actualidad, el precio del metal rojo se ubica en el entorno de los 2,6 dólares la libra física, casi la mitad del precio que alcanzó en 2011.

Otro de los factores que apuntalarán la esperada alza de precios es el reequilibrio de un mercado que respondió a los bajos precios bajando la inversión y la capacidad de producción de los yacimientos.

-Tímidas inversiones-

En Chile, mayor productor de cobre del mundo con unas 5,6 millones de toneladas al año -casi 30% de la oferta- la volatilidad en los precios y la baja en la productividad de sus yacimientos calaron hondo.

Codelco, la cuprífera estatal que aporta 11% de la producción global, respondió a la crisis con una dramática reducción de costos y la reorientación de sus inversiones.

Se privilegiaron los proyectos que "parecían imprescindibles, o más maduros y con mayor rentabilidad y un fuerte compromiso con la investigación y desarrollo" de mecanismos para optimizar recursos naturales críticos como el agua, comentó el presidente de la estatal Codelco, Nelson Pizarro.

Al igual que Codelco, las mineras privadas se apretaron el cinturón.

A mediano plazo "la industria no va a tomar riesgos tan altos, los proyectos van a ser más manejables, vamos a ver una industria distinta", dijo a la AFP Juan Carlos Guajardo, de la consultora Plusmining.

La caída de los precios provocó "una reducción de costos importantes, pero muchos de ellos de primera generación, como la renegociación de contratos, pero falta todavía trabajar en costos sostenibles", como cambios en las formas de producción, acotó el especialista.

Las empresas lo saben y durante la segunda de las tres jornadas de la Conferencia Mundial de Cobre, las principales mineras destacaron los nuevos desafíos a los que se enfrentan, como la constante vigilancia gubernamental y desde la ciudadanía del impacto medioambiental que generan.

Asimismo, la tirante negociación laboral fue la gran protagonista del inicio de año.

Una huelga de 43 días en la mina Escondida, la mayor productora de cobre del mundo, sirvió para reducir la oferta global del metal, favoreciendo la subida de precios, pero evidenció la vulnerabilidad de la industria para manejar conflictos laborales.

Para Daniel Malchuk, presidente de operaciones de BHP Billiton, mayor accionista de mina Escondida, la negociación laboral es uno de los grandes desafíos ya que a pesar de la inversión "la productividad laboral ha crecido sólo 0,7% en los últimos 30 años".

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