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Jóvenes palestinos con la cara tapada durante los enfrentamientos con los guardias fronterizos israelíes en el pueblo palestino de al-Ram, entre Jerusalén y Ramala, en la parte ocupada de Cisjordania, el 22 de octubre de 2015

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Históricamente los movimientos palestinos llevan el estandarte de la lucha, incluso armada, pero desde hace tres semanas están sobrepasados por una juventud cuya movilización podría alterar el paisaje político, estiman los expertos.

Los partidos fundados entre los años 1960 y la década de 1980 apenas han renovado la dirección. Sus líderes tienen entre 65 y 80 años, la edad del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, quien fue uno de los fundadores de Fatah en 1959. Una edad muy alejada de la de la población palestina: de los 4,6 millones de habitantes de la Cisjordania ocupada y de la Franja de Gaza, el 4,4% tiene más de 60 años y el 70%, menos de 30.

Esta es la generación que se manifiesta hoy frente a los puestos de control israelíes y lanza piedras a los soldados. Los atacantes que siembran el terror entre los colonos con sus acuchillamientos también pertenecen a ella.

Una juventud que responsabiliza a los partidos políticos de la incesante división, desde las elecciones de 2006. Al año siguiente, el movimiento islamista Hamás tomó el poder por la fuerza en la Franja de Gaza tras una cuasi guerra civil con Fatah, el partido de Abas. Desde entonces, la Autoridad Palestina, con sede en Ramala y a cargo del gobierno de los Territorios Palestinos en espera de lograr el reconocimiento de Estado independiente, sólo ejerce sus prerrogativas en la Cisjordania ocupada, separada de la Franja de Gaza por el territorio israelí.

"Si la movilización continúa, es posible que surja un nuevo marco que supere a los partidos políticos palestinos existentes, puesto que estos últimos no sólo han envejecido sino que además representan una fuerza de inercia" frente a un movimiento liderado por "una juventud enfurecida que tiene sueños y mira al futuro", explica a AFP el politólogo Samih Shabib.

Trece partidos políticos están agrupados en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), la entidad de donde procede la Autoridad Palestina y reconocida por la comunidad internacional como la única representante de los palestinos, de sus territorios y de la diáspora. Hamás y la Yihad Islámica, las dos principales fuerzas de la Franja de Gaza, también están presentes en Cisjordania, pero no integran la OLP.

- 'Nuevas fuerzas' -

Algunos de los participantes en las manifestaciones y los disturbios afirman pertenecer a estas formaciones. Pero en un clima de desconfianza generalizada hacia los políticos, desacreditados y considerados corruptos, la mayoría de los manifestantes dicen actuar por cuenta propia. En cuanto a los ataques, numerosos partidos los han aplaudido, pero ninguno los ha reivindicado claramente.

"Entre los jóvenes manifestantes, hay una verdadera voluntad de rechazar cualquier intento de los partidos políticos por dirigir la revuelta, para que no tomen el control", afirma Shabib. El último test de estos partidos se remonta a las elecciones de 2006 y fue cruel: sólo consiguieron la mitad de los escaños en el parlamento. "Es la señal de que perdieron popularidad y ya no encarnan la esperanza del pueblo", opina.

La renovación de los directivos y de las estructuras "dependerá de la duración de la movilización", explica el politólogo Ali Jarbaui. Él estima posible "la formación de nuevas fuerzas". En algunas manifestaciones, los jóvenes rechazan las banderas de los partidos y agitan sólo la palestina al grito de "unión nacional".

Los responsables de los partidos tradicionales no lo ven de la misma manera. Para Wasel Abu Yusef, dirigente del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP), la izquierda histórica, "los partidos no participan quizá al 100% en la contestación, pero están en ella". Fatah asegura otro tanto.

Los jóvenes del sindicato estudiantil de Fatah creen que no se trata de esperar una solución de arriba. Colocaron una mesa a la entrada de Ramala, donde hay enfrentamientos diarios entre jóvenes y soldados israelíes, cerca del puesto de control de Bet El. "Vamos a obligar al gobierno de ocupación (israelí) a negociar con los jóvenes, en esta mesa", dicen.

AFP