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El sommelier Yasunari Kuwajima (d) sirve vino Beaujolais Nouveau 2015 en el spa del hotel Hakone Yunessun de Hakone, al oeste de Tokio, el 19 de noviembre de 2015

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Los bares parisinos celebraban el jueves la salida al mercado del Beaujolais Nouveau 2015 con una solemnidad inusual tras los atentados yihadistas que causaron 130 muertos el viernes pasado en París.

Los profesionales prometen una cosecha extraordinaria, pero los eternos debates sobre el sabor a plátano o mora de este vino joven se han visto empañados por cuestiones más graves.

"No hay que ceder nada", dice Marie, sentada a una mesa de la terraza del bistró La grappe d'or, en la rue des Petits Carreaux, en el centro de París. Mucha gente recorre, como siempre, esta calle del barrio central de Les Halles, pero el responsable de este bar asegura que el número de clientes se ha reducido casi a la mitad.

En el restaurante de al lado, Les petits carreaux, la dueña regala un vaso de Beaujolais a los parroquianos, menos numerosos que de costumbre. "Hay que conservar la tradición", afirma.

Unos cincuenta viticultores del Beaujolais, una región histórica del este de Francia, decidieron recorrer la capital en viejos Citroen 2CV, "símbolo de la tradición francesa".

- "Homenaje a las víctimas" -

El vino de Beaujolais corrió a raudales en la plaza de los Terreaux en Lyon (este), capital de esa región vitícola, en la tradicional perforación de los toneles a medianoche. Los presentes observaron, sin embargo, un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de los atentados de París. "La elección de mantener la celebración ha sido difícil, pero hay que seguir viviendo", dice Sébastien Dupré, viticultor y uno de los organizadores del evento en Lyon, con una copa en la mano.

"Estar juntos forma parte de nuestra cultura. El vino es algo que se comparte", aseguraba Philippe Marx, director comercial de una cooperativa.

En Japón, primer cliente extranjero del Beaujolais, las celebraciones estuvieron marcadas por un homenaje a los fallecidos en París. Unas 40 personas observaron un minuto de silencio durante un evento organizado en Tokio por el grupo japonés de bebidas alcohólicas Suntory. Un gesto que se suele reservar para los funerales y que sustituyó esta vez el entrechocar de las copas. "Nos preguntamos si teníamos que mantener este evento, pero creemos que no debemos cambiar nuestro día a día, y que esto podría ser una señal de apoyo para Francia", declaró Yuji Yamakazi, presidente de Suntory Wine International.

En Londres, donde vive una numerosa comunidad francesa, Laurente Faure, dueño de bar Vieux comptoir, también mantuvo el programa habitual. "Este año es particular", reconoce este bodeguero del barrio de Marylebone, que prevé "testimonios de solidaridad y de apoyo de muchos de los participantes, cuyas nacionalidades son muy variadas".

AFP