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El funeral de Hadel Awad, una adolescente palestina de 14 años abatida por la policía israelí tras atacar a un hombre con unas tijeras, el 18 de diciembre de 2015 en el campo de refugiados de Qalandia, en Cisjordania

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En su casa de un campamento de refugiados palestinos, Maliha Awad no entiende qué pudo pasar el día en que su hija de 14 años hirió a un hombre con unas tijeras, antes de ser abatida por la policía israelí.

La ONU y varias organizaciones de defensa de los derechos humanos desconfían de un uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad israelíes frente a los ataques cometidos por palestinos.

El 23 de noviembre, Maliha creyó que su hija iba al colegio con su prima Nurhan, de 16 años. Pero las adolescentes pusieron rumbo al mercado de Jerusalén Oeste, la parte israelí de la Ciudad Santa, e hirieron a un palestino de 70 años creyendo que era israelí, según la policía israelí.

"Sigo sin entender qué pudo pasar", afirma Maliha, con los ojos llorosos en su casa del campamento de Qalandia, bordeado por Ramala (Cisjordania) por un lado y por Jerusalén por el otro. En represalia, las autoridades tardaron casi un mes en entregar el cuerpo de la adolescente a la familia, que la enterró el viernes por la noche. Nurhan quedó herida grave y está inculpada de intento de asesinato.

La justicia israelí abrió una investigación sobre la actuación del policía. Es la primera vez que lo hace desde el comienzo de la nueva oleada de violencia el 1 de octubre.

- Respuesta excesiva -

Desde esa fecha, 123 palestinos, entre ellos un árabe israelí, han muerto en los enfrentamientos con las fuerzas israelíes o por haber cometido ataques o intentado hacerlo, según las autoridades israelíes. La mayoría de las agresiones fueron con arma blanca y el saldo de fallecidos es de 17 israelíes y un estadounidense.

Las imágenes de las cámaras de vigilancia muestran a las dos adolescentes con uniforme escolar persiguiendo a un hombre con tijeras antes de ser alcanzadas por disparos. En estas grabaciones, las dos palestinas yacen en el suelo, heridas. El policía regresa corriendo hacia una de ellas, aparentemente Nurhane, y le dispara. Los abogados del agente dicen que su cliente temía que llevaran cinturones de explosivos, una técnica frecuente en la segunda Intifada, de 2000 a 2005, pero no utilizada en la nueva ola de violencia.

Esta semana, Cécile Pouilly, portavoz de la oficina de derechos humanos de la ONU, calificó de "inaceptables" los ataques, pero añadió: "La respuesta de las fuerzas de seguridad israelíes provocó que presuntos atacantes, manifestantes e incluso transeúntes resultaran muertos o heridos".

Amnistía Internacional expresó su satisfacción por la investigación israelí, pero lamentó que no se haga con otros casos, "sobre todo porque existen fuertes indicios de que varios palestinos murieron cuando no representaban amenazaba alguna", estimó Philip Luther, director de AI para Oriente Medio.

- "Una fracción de segundo" -

Micky Rosenfeld, portavoz de la policía israelí, alega que los agentes tienen que tomar decisiones en "un cuarto de segundo".

La muerte de la adolescente también reabrió el debate sobre las medidas adoptadas por Israel para frenar los ataques, como la demolición de las casas de las familias de los presuntos autores y la confiscación de sus cuerpos. Además, varias personalidades políticas incitaron a los israelíes a salir de casa armados.

La política israelí de "disparar a matar", asegura Hanan Ashraui, miembro de la dirección palestina, "crea más resentimiento, ira y se convierte en motor de revanchas personales". "Si matan al amigo, al primo, a la hermana de alguien, hay personas que saldrán e intentarán vengarse", añade.

El hermano de Hadil murió de un disparo en la cabeza hace dos años durante una manifestación contra la ocupación israelí en Cisjordania.

AFP