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Amin Karim, representante del ex señor de la guerra afgano Gulbuddin Hekmatyar, en entrevista con AFP en Kabul el 10 de noviembre de 2016

(afp_tickers)

Naciones Unidas levantó el viernes las sanciones impuestas a Gulbuddin Hekmatyar, ex jefe de guerra afgano acusado de actividades terroristas y de vínculos con Al Qaida, según un comunicado publicado por la página web de la ONU.

Un representante de Hekmatyar en Kabul, Mohamad Karim Amin, lo calificó de "punto importante" y de "gran puerta abierta hacia la paz en Afganistán".

Hekmatyar, de 67 años, firmó el 29 de septiembre pasado un acuerdo de paz con el presidente afgano, Ashraf Ghani, que le garantizaba amnistía y seguridad, tanto para él como para sus seguidores, pese a las protestas de los defensores de los derechos humanos como Human Rights Watch.

"Las medidas de congelación de haberes, la prohibición de viajar y el embargo sobre las armas mencionados en el párrafo 2 de la resolución 2253 (de 2015) del Consejo de Seguridad y adoptadas en virtud del capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas no se aplicarán más", señala el comunicado del comité de sanciones de la ONU, que cita el nombre de Hekmatyar.

El jefe de Hezb-i-Islami estaba sometido a sanciones desde 2003.

El capítulo VII de la Carta de la ONU abarca las amenazas para la paz.

Según fuentes diplomáticas, Rusia fue el único país opuesto al levantamiento de las sanciones contra Hekmatyar, quien lleva décadas exiliado, primero en Irán y luego en Pakistán.

El ex primer ministro se halla en un lugar secreto y no viajó a Kabul para la firma del acuerdo con el gobierno en septiembre. Lo hizo por videoconferencia.

Su representante afirma que el levantamiento de las sanciones no implica automáticamente que vaya a regresar al país, pero "facilita ampliamente" su vuelta. "Es un punto importante del acuerdo alcanzado, que muestra el compromiso de Hezb y del gobierno por seguir en esa vía".

También "agradeció al presidente (Ghani) por haber cumplido su palabra: no es algo corriente en este país", dijo el representante.

Hekmatyar está acusado de haber bombardeado Kabul durante la guerra civil contra otros grupos de muyahidines al comienzo de los años 1990, con un saldo de miles de víctimas, y de numerosos asesinatos selectivos. Él lo niega.

Sus simpatizantes no suponen en la actualidad una amenaza importante en Afganistán.

Las asociaciones de defensa de los derechos humanos condenan su vuelta a la arena política. Pero para las autoridades lo esencial es conseguir poner fin a los combates que sólo en 2016 causaron al menos 10.000 víctimas civiles, según la ONU.

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AFP