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El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, llega a una reunión informal de los ministros de Exteriores y de Defensa de la organización en Tallin, el 7 de septiembre de 2017

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Ante una Rusia percibida como más amenazante desde la crisis en Ucrania, la OTAN advierte de que vigilará de "muy cerca" las grandes maniobras militares rusas en su frontera con los países bálticos previstas dentro de una semana.

Esta demostración de fuerza rusa denominada Zapad-2017 (Oeste-2017) representa una fuente de especulaciones y temores desde hace meses en los países bálticos y Polonia, algunos de ellos prediciendo incluso que servirá de cobertura a una invasión.

"Estamos preocupados por la naturaleza y la falta de transparencia de este ejercicio", explicó el miércoles el primer ministro estonio, Jüri Ratas, al recibir al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en Tapa, una base militar donde se entrenan las tropas de la Alianza.

Stoltenberg prometió que vigilarían las actividades de "muy de cerca". "Estamos vigilantes, pero también tranquilos porque no vemos ninguna amenaza inmediata contra ningún aliado de la OTAN", agregó el secretario general de la Alianza.

Después de que Rusia se anexionara en marzo de 2014 la entonces península ucraniana de Crimea, la OTAN reforzó su presencia militar en el Este, la mayor desde finales de la Guerra Fría, con el despliegue hace unos meses de más de 4.000 soldados en cuatro batallones, recordó.

- Invasión de Polonia -

Moscú anunció la participación de unos 12.700 militares bielorrusos y rusos en los ejercicios Zapad-2017 entre el 14 y el 20 de septiembre, una cifra que Lituania y Estonia advierten de que podría incluso alcanzar los 100.000 efectivos.

Según los occidentales, en 2009 y 2013, las maniobras Zapad simularon concretamente una invasión de Polonia por decenas de miles de soldados rusos y un ataque nuclear contra Varsovia.

A causa de estos precedentes, "tenemos razones para creer que el número de tropas será sustancialmente mayor de lo anunciado oficialmente", explicó Stoltenberg en julio.

En virtud del Documento de Viena, firmado por Rusia junto a más de medio centenar de países, los ejercicios que moviliza a más de 13.000 soldados deben permitir la presencia de observadores extranjeros.

Desde hace meses, la Alianza pide a Moscú una mayor "transparencia" respecto a Zapad-2017 y pide que sus observadores puedan asistir a sesiones informativas sobre el escenario previsto y su progresión. Tres de ellos solo han sido invitados a las jornadas para "visitantes", según Stoltenberg.

Los occidentales no creen a los oficiales rusos que subrayan el carácter "puramente defensivo" de estas maniobras militares que simularán la respuesta del ejército ruso a ataques "terroristas".

El jefe del Estado Mayor de Bielorrusia, Oleg Belokonev, presentó de hecho una versión bastante diferente, afirmando que estos ejercicios que contarán con militares de su país responderá a un intento de "desestabilización" por parte de una "coalición de países al Oeste (...), donde se encuentran Polonia, Lituania y Letonia".

- Radares y drones -

Los aliados no piensan quedarse de brazos cruzados. "Evidentemente, la OTAN pondrá en marcha medios para ver qué ocurre", explicó un diplomático, que pidió el anonimato.

La Alianza dispone especialmente de potentes radares de vigilancia terrestre, dispuestos en drones, "que siguen en tiempo real el movimiento de camiones, tanques, etcétera" a una distancia de 200 e incluso 300 kilómetros, según Brooks Tigner, corresponsal en Bruselas de la publicación especializada en defensa IHS Jane's.

Esto permite a continuación a sus "planificadores militares realizar un análisis deductivo" para intentar adivinar el escenario del ejercicio, agregó Tigner.

En la base de Tapa, "el ejercicio (Zapad) no cambiará el entrenamiento" conjunto de tropas británicas, francesas, danesas y estonias, iniciado en primavera, asegura el coronel francés Olivier Waché.

"Tenemos los medios para actuar (...) si hubiera ahora una voluntad real de los rusos de cruzar la frontera", subrayó el militar galo, descartando ese escenario, al igual que Tigner, para quien "esto sería una locura", ya que "la OTAN respondería inmediatamente".

El "objetivo real" de estas maniobras "es demostrar que Rusia dispone todavía de considerables fuerzas militares" y que Moscú pueda decir que son "todavía una superpotencia" que pone a Occidente "nervioso", según el experto.

"Existe una verdadera preocupación de los aliados sobre que estos ejercicios sirvan para reafirmar una postura más agresiva o que incluso sirvan para instalar material militar ruso todavía más cerca de algunos países de la OTAN", reconoce por su parte el diplomático.

Una preocupación que Tigner resume en una pregunta: "¿Cuántas tropas, armas... Rusia dejará en Bielorrusia o en el enclave de Kaliningrado? Esta es la cuestión que pone a todo el mundo nervioso".

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AFP