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La paradoja del auto eléctrico en EEUU: necesario pero no deseado

Un BMW eléctrico i3 en el CES el 8 de enero de 2016 en Las Vegas afp_tickers
Este contenido fue publicado el 12 enero 2016 - 16:15
(AFP)

Cuando la oferta de autos eléctricos en Estados Unidos es más abundante que nunca sus ventas sufren por el bajo precio del petróleo pero las empresas no tienen previsto dejar de fabricarlos, vistas las estrictas normas ambientales que se perfilan.

El año 2015 se cerró con un récord de ventas de vehículos nuevos en Estados Unidos, con 17,47 millones de unidades. En el mismo período, las matriculaciones de coches eléctricos e híbridos recargables se redujeron de 123.000 a 116.500, es decir al 0,66% del mercado de autos nuevos.

Las ventas de todoterrenos, SUV, camionetas pick-up y otros 4x4 de alto consumo de gasolina batieron, en cambio, nuevos récords, un fenómeno atribuido al precio del barril de crudo (32 dólares), que nunca ha sido tan bajo desde 2004.

En Estados Unidos, donde la gasolina está mucho menos gravada que en Europa, el beneficio de los consumidores ha sido espectacular respecto de 2008, cuando el barril era cuatro veces más caro.

Fue en ese momento que la administración del presidente Barack Obama modificó las normas sobre rendimiento de los vehículos: de 9,41 litros por cada 100 km en 2009, el consumo medio de los modelos comercializados en Estados Unidos debía pasar a 6,63 litros en 2016. Y en 2011 Obama anunció objetivos aun más ambiciosos: 4,3 litros por cada 100 km para 2025.

"El automóvil eléctrico en Estados Unidos recibirá un empuje por las limitaciones de las emisiones. No será por una demanda espontánea de los consumidores", admite Carlos Ghosn, presidente de Nissan, marca que tiene el segundo lugar en el mercado de vehículos eléctricos en Estados Unidos con la berlina Leaf (17.000 unidades vendidas), detrás de Tesla, que vendió 24.000 unidades del lujoso Model S.

Los fabricantes ofrecen hoy una treintena de modelos "plug-in" (recargables), y uno de ellos, el Volvo XC90, recibió el lunes el premio al 4x4 del año en América del Norte, en el Salón de Detroit. La mayoría de las empresas prevén fortalecer la producción de sus modelos 100% eléctricos.

- Sin retorno -

Es el caso de Mercedes Benz (Daimler), que ofrecerá 10 vehículos de ese tipo en 2017, recordó el lunes su presidente, Dieter Zetsche. "La distancia entre las normas y la demanda de los consumidores es mayor que antes, y los precios del petróleo evidentemente juegan un papel importante", declaró a periodistas. "Pero mantendremos el rumbo", agregó.

Según Ghosn, "si todos los fabricantes se están orientando hoy a ofrecer vehículos eléctricos, mucho después de que nosotros lanzáramos el coche eléctrico, es porque ven que no tienen otra solución que respetar los límites en materia de emisiones".

"Creemos que la electrificación es parte de la solución a largo plazo", opina Mary Barra, presidenta de General Motors, que acaba de presentar un vehículo eléctrico dotado de una autonomía de 320 km, el Chevrolet Bolt.

El responsable de ventas de BMW, Ian Robertson, subraya por su parte que Europa y China van en la misma dirección y destaca que "por un lado se necesitan objetivos estrictos y, por otro, estímulos (del Estado para comprar coches eléctricos)". En Noruega esos estímulos permitieron que el coche eléctrico representara el 17,1% del mercado en 2015. En Francia esa participación fue de solo el 0,9%, aunque con un volumen 64% superior al del año precedente.

Aunque las leyes estadounidenses sobre los vehículos de "emisiones cero" fueron anuladas al comienzo del milenio, Robertson dijo que estaba convencido de que los objetivos 2025 "no van a desaparecer", incluso en la eventualidad de que un candidato republicano, llegue a la Casa Blanca dentro de un año.

"No veo posible un paso atrás", opinó también Rebecca Lindland, especialista del sector automotor en Kelley Blue Book (KBB). Según ella, para estimular a los estadounidenses a comprar coches eléctricos, "lo único que podemos hacer es gravar más la gasolina, como en Europa".

Pero su colega en KBB, Karl Brauer, advierte que "los estadounidenses son grandes defensores del medio ambiente... siempre y cuando eso no les cueste nada".

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