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Una plantación de fresas, y al fondo una planta química en Huelva, España, el 19 de febrero de 2013

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Desde pinturas hasta pesticidas, pasando por perfumes de lujo y aspirinas, el auge de las exportaciones químicas y farmacéuticas en España impulsa el dinámico crecimiento de la cuarta economía de la zona euro.

Si bien la industria automotriz, que fabrica vehículos de todas las grandes marcas mundiales, se mantiene a la cabeza en cuanto a exportación de mercancías, la industria química marcha justo detrás.

Algunos grupos españoles se cuentan entre los líderes mundiales en su categoría, como los catalanes Puig, perfumista propietario de Nina Ricci, Paco Rabanne y Jean-Paul Gaultier, o Grifols, especialista en medicamentos a base de plasma sanguíneo.

A mediados de julio, el FMI destacó "la recuperación de la industria manufacturera" y alabó "el competitivo sector exportador español", que contribuyó, junto al consumo y el turismo, a un fuerte crecimiento (un 0,9% en el segundo trimestre, un 3% previsto en 2017).

En el primer trimestre del año, las exportaciones del sector químico y farmacéutico escalaron un 11%, según la federación patronal Feiq.

El sector se sitúa también por delante de la dinámica industria agroalimentaria del país (excluyendo productos como frutas y hortalizas), con 32.500 millones de euros de exportaciones en 2016.

Frente a la crisis de 2008, que derrumbó la demanda interna y acabó con 25.000 puestos de trabajo en la industria química, "tuvimos que salir al exterior", explica Juan Antonio Labat, director general de Feiq.

Entre 2007 y 2016, las ventas al extranjero aumentaron un 40%. España exporta hoy en día más de la mitad de su producción química, principalmente hacia Europa, pero también, y cada vez más, hacia América y Asia.

Entre los nuevos clientes se encuentra China, "que tiene problemas de calidad y se interesa por los productos europeos", señala Labat.

El sector químico se distingue por la calidad de los empleos que crea. En una España con la tasa más alta de contratos temporales de Europa, el 94% de los empleos de la industria química tienen contratos indefinidos, con un salario superior a la media nacional. Por ello, los conflictos sociales son poco frecuentes, según la patronal y sindicatos.

Ciertamente, la economía española experimentó "un fuerte ajuste en los costes salariales, lo que muy claramente explica el buen comportamiento de las exportaciones" a partir de 2009, indica Miguel Cardoso, economista jefe en BBVA Research.

Pero en el sector químico, la competitividad ha mejorado sobre todo gracias a la inversión y la investigación, estima José Carlos Ruiz Palacios, responsable de la industria química en el sindicato UGT. Para el sindicalista, las buenas condiciones de trabajo también han tenido impacto en la buena productividad del sector.

- Geografía propicia -

Las multinacionales químicas se instalaron hace tiempo en España, donde están representadas cerca de la mitad de las empresas del sector.

Se benefician de una posición geográfica propicia para el comercio con el norte de África y América Latina, así como de la existencia de grandes polos químicos en Cataluña y Andalucía.

El gigante alemán Bayer produce en Asturias el 100% de la aspirina que vende en el mundo, en una fábrica especializada en ácido acetilsalicílico, construida hace 75 años.

En la misma región, la estadounidense DuPont fabrica el Nomex, un material resistente al fuego utilizado en "todos los trajes de bomberos del mundo", con excepción de Estados Unidos, afirma Labat.

En paralelo, múltiples pequeñas y medianas empresas se han especializado en productos cuyas exportaciones han subido enormemente: pesticidas agrícolas, pinturas y cosméticos.

Pero la salud de la industria sigue íntimamente ligada a la del automóvil, gran consumidor de productos químicos, sobre todo polímeros que entran en la composición de plásticos y caucho. El mercado automotor es "nuestro principal sector impulsor", dice Labat.

El lugar de España sigue siendo modesto en la clasificación mundial de la química (12º a nivel mundial, 5º en Europa), pero el sector representa cerca del 13% del PIB industrial y un 5% del total del PIB.

España debería beneficiarse de un fuerte aumento de la demanda mundial de los químicos en los años venideros, espera la patronal. Pero sigue siendo, como otros productores, vulnerable a las variaciones del precio del petróleo.

"Si mañana el barril de petróleo vuelve a los 100 euros, probablemente dejamos de ser competitivos", advierte Labat.

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AFP