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La escritora y disidente bielorrusa Svetlana Alexievich, reciente premiada con el Nobel de Literatura, en una rueda de prensa en Berlín el 10 de octubre de 2015

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La ganadora del Nobel de Literatura, la bielorrusa Svetlana Alexievich, advirtió este sábado a los europeos ante la posible suspensión de las sanciones contra la "dictablanda" del presidente Alexander Lukashenko, que se presenta el domingo a un quinto mandato con una oposición marginada.

La escritora habló desde Berlín en vísperas de comicios cuyo resultado no parece una sorpresa. Tras 21 años al mando de la exrepública soviética, que se sitúa entre la Unión Europea y Rusia, Lukashenko quiere obtener una participación convincente en los comicios, que serán seguidos de cerca por los europeos.

No obstante, para Alexievich, cualquier acercamiento con Lukashenko, que en Bielorrusia es conocido como "Batka", apelativo cariñoso para padre, es un error.

"Cada cuatro años nuevos líderes europeos llegan al poder y piensan que van a poder arreglar el problema de Lukashenko, desconociendo que él no es un hombre digno de confianza", dijo en una conferencia de prensa la escritora bielorrusa, que opina que las elecciones del domingo en su país están arregladas.

"Es un 'hombre soviético' y no va a cambiar jamás", declaró, en referencia al concepto de "homo sovieticus", presente en toda su obra para describir las dificultades de los expaíses del bloque para liberarse de la concepción autoritaria de la política y de la sociedad.

La Unión Europea se dispone a suspender las sanciones contra Lukashenko, como un "gesto" en respuesta a la liberación en los últimos meses de varios prisioneros políticos.

La decisión de suspender el congelamiento de haberes y la prohibición de visado contra Lukashenko y unas 150 personalidades del régimen se debe tomar antes del 31 de octubre, cuando expiran las sanciones en vigor.

Lukashenko está sujeto a sanciones desde enero de 2011, luego de la última elección presidencial, de diciembre de 2010, en la que se impuso con un 80% de los votos y que estuvo marcada por una violenta represión de los opositores.

- La oposición llama a un boicot -

Sin embargo, los europeos esperan ver el desarrollo del escrutinio en el cual Lukashenko, de 61 años, enfrenta a tres candidatos prácticamente desconocidos.

Quieren asegurarse que "no haya nuevos arrestos, ni violencia ni persecución a la prensa", explicó un diplomático a la AFP.

En una conferencia de prensa en Minsk organizada este sábado por dos de los tres rivales de Lukashenko, ninguno efectuó fuertes críticas contra el presidente ni contra su política.

La oposición democrática quedó marginada de los comicios y pidió un boicot de las elecciones después de que sus candidatos fueran vetados por la comisión electoral.

"Un boicot es una posición débil. Siempre he estado en contra de los boicots de las elecciones. Pero si no tenemos candidato, ¿por qué ir a votar?", dijo a la AFP el opositor Mikola Statkevich, excandidato presidencial recientemente liberado.

Para Alexievich, las elecciones del domingo, en las que Lukashenko obtendría una cómoda victoria, están amañadas.

"Nadie duda que Lukashenko va a ganar (...) Todos tenemos la sospecha de que para Lukashenko no es importante saber lo que nosotros vamos a votar, los que son importantes son los que van a contar los votos y ahí no habrá sorpresas", agregó la escritora.

Para Alexievich, pese a que algunos disidentes fueron liberados, Bielorrusia sigue siendo "una dictablanda".

"La dictadura estalinista no es el único modelo de dictadura, hay muchas otras variantes", agregó.

Lukashenko felicitó a la escritora tras el anuncio del premio, pese a que algunos de sus libros están prohibidos en el país y las autoridades impiden las apariciones en público de Alexievich.

Para la escritora, que vive una parte del año en Bielorrusia, Lukashenko busca aprovechar las tensiones entre Rusia y la UE sobre el conflicto en Ucrania para colocarse como un mediador, acogiendo en muchos casos las conversaciones de paz entre Kiev y los separatistas prorrusos en Minsk.

La premio Nobel se mostró poco optimista sobre el avance de la democratización de su país o de Rusia, donde considera que el autoritarismo está profundamente arraigado.

"La situación en Rusia y en Bielorrusia va a extenderse todavía, estamos en una etapa intermedia después del socialismo (soviético). Solo nos queda una ingenua esperanza de que la democracia va a llegar pero para tener libertad hace falta que haya hombres libres", dijo.

AFP