La red Haqqani, que las autoridades afganas sospechan fue la autora del atentado de este sábado, es un grupo basado en las zonas tribales de Pakistán, aliado de los talibanes en su lucha contra las fuerzas de la OTAN en Afganistán.

Sirajuddin Haqqani dirige el grupo. Es además adjunto al jefe de los talibanes afganos. El grupo es considerado responsable de varios atentados sangrientos en Afganistán los últimos años.

Se sospecha que el grupo mantiene contactos con los servicios secretos paquistaníes. En 2011 el almirante estadounidense Mike Mullen lo describió como un "verdadero brazo" armado de los paquistaníes.

El grupo fue creado por el padre de Sirajuddin Haqqani, Jalaluddin, un comandante muyaidín que combatió la invasión soviética en Afganistán durante los años 1980, ayudado por Estados Unidos y Pakistán.

Los Haqqani, conocidos por recurrir frecuentemente a kamikazes, fueron acusados de haber organizado la explosión con camión bomba en la que murieron unas 150 personas en mayo. En un poco común mensaje de audio Sirajuddin lo negó.

También se responsabiliza al grupo del asesinato de altos responsables afganos y del secuestro de extranjeros a cambio de recompensas.

Entre estos últimos figuran el canadiense Joshua Boyle, su esposa estadounidense Caitlan Coleman, y sus tres hijos nacidos en cautiverio, secuestrados en 2012 y liberados el octubre, así como el militar estadounidense Bowe Bergdahl, capturado en 2009 cuando había desertado y sido liberado en 2014.

Los miembros de la red haqqani forman parte de los combatientes talibanes que, luego de la intervención militar estadounidense en Afganistán en 2001, cruzaron en masa la frontera paquistaní en donde se reagruparon antes de lanzar una rebelión contra los estadounidenses.

Coordinaron atentados contra la OTAN desde su bastión de Miran Shah, capital de Waziristán del Norte, un territorio tribal de Pakistán.

Estados Unidos respondió con varios ataques desde drones. Las Fuerzas Armadas paquistaníes llevaron por su parte importantes operaciones de limpieza, aunque responsable afganos dicen con ironía que fallan siempre en dar con los de haqqani.

Los haqqani fueron frecuentemente acusados de apuntar contra intereses indios en Afganistán, lo que refuerza las sospechas de que actúan a cuenta de agencia de inteligencia paquistaníes.

Políticos y exmilitares en Islamabad reconocen extraoficialmente que es crucial para Pakistán conservar canales de comunicación con los Haqqani.

Estados Unidos presiona a Pakistán para que reprima a los grupos rebeldes, en primer lugar Haqqani.

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