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La fachada de la sede de la Comisión Europea, en Bruselas, fotografiada el 21 de marzo de 2017

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Los mandatarios de la Unión Europea se congregarán el sábado en Roma con motivo del 60º aniversario del proyecto europeo para subrayar su "futuro en común" sin Reino Unido, en una cumbre sobre la que planeará el Brexit y las recientes crisis europeas.

"No es ningún secreto que el momento histórico al que nos enfrentamos exige una reflexión más profunda y más sólida sobre los retos que afronta la Unión a corto y medio plazo", advertía en su carta de invitación a la cumbre el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Su principal desafío no tardará. La primera ministra británica, Theresa May, notificará oficialmente el 29 de marzo la decisión de Reino Unido de convertirse en el primer país en abandonar un proyecto europeo nacido de los escombros de la Segunda Guerra Mundial.

En 25 de marzo de 1957 en Roma, los mandatarios de Alemania, Francia, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo sentaban las bases de una vida en común a seis en la sala de los Horacios y los Curiacios del Capitolio para dejar atrás décadas de guerras en el continente.

Sesenta años de paz después, los mandatarios de 27 países europeos volverán a esta sala decorada con frescos del siglo XVI para reafirmar su proyecto común. No obstante, su homóloga británica certificará con su ausencia la peor crisis del bloque desde su nacimiento.

Quizás, a la búsqueda de inspiración divina, los líderes europeos serán recibidos la víspera en el Vaticano por el papa Francisco, quien en 2016 ya les urgió a apartar los egoísmos nacionales para "construir puentes y derribar muros".

- "Avanzar sin excluir" -

"Roma debe marcar el inicio de un nuevo capítulo" de una "Europa unida a 27", estimó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Este nuevo capítulo, que los líderes plasmarán en una declaración solemne en Roma, podría pasar por reconocer un escenario ya vigente en la práctica, el de una Europa con diferentes niveles, como ya ocurre con el euro o con el espacio de libre circulación Schengen.

Esta "Europa a varias velocidades", que Juncker recoge entre sus cinco escenarios para el futuro de la UE, cuenta con el apoyo de las principales economías del bloque.

Alemania, Francia, Italia y España ya se mostraron partidarias de esta opción, para poder avanzar más rápido en temas como la defensa o la armonización fiscal.

Los países de la exórbita soviética, entre los últimos en acceder al club europeo, en los años 2000, temen en cambio convertirse en miembros de segunda. Esta opción pondría en peligro la "integridad" de la "propia UE", advirtió recientemente la mandataria polaca, Beata Szydlo.

"Avanzar sin excluir, progresar sin estigmatizar" requerirá un "equilibrio sutil" entre los 27, explica a la AFP Charles de Marcilly, responsable de la oficina en Bruselas de la Fundación Schuman.

- "Un largo viaje" -

Ante el inminente inicio del proceso de divorcio con Londres, uno de los objetivos principales de la UE en Roma es subrayar su unidad o, dicho de otra manera, "celebrar juntos el comienzo de un largo viaje", en palabras del presidente del Consejo Europeo, para quien este periplo no esta exento de peligros.

Las consecuencias de la crisis financiera de 2008, especialmente en los países del sur de Europa; la crisis migratoria, que puso de relieve las diferencias con las naciones europeas del este, y los recientes atentados yihadistas, hacen que los europeos aboguen por un futuro basado en la defensa, la seguridad, el crecimiento y el empleo.

Más allá de las "bonitas palabras", los líderes europeos saben bien que para salvar el proyecto europeo, la UE tiene que "aproximarse de los ciudadanos", apuntó el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, en una tribuna en el diario francés Le Monde.

El reto será contrarrestar el discurso de los movimientos ultraderechistas y antieuropeos en auge en el bloque, como el Frente Nacional (FN) francés, que denuncia en nombre del "pueblo" las "derivas totalitarias" de la UE.

Y también en el de los líderes europeos de izquierda radical, para quien "hay muy poco que celebrar" ante una UE liberal que "lleva el mismo rumbo que el Titanic", señaló hace días el diputado italiano de izquierda Stefano Fassina.

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AFP