La Comisión Europa urgió este miércoles a Ecuador a intensificar su lucha contra la pesca ilegal, advirtiendo a Quito de que si no solventa los problemas detectados, prohibirá las importaciones de productos pesqueros ecuatorianos al bloque.

Bruselas detectó "deficiencias" que impiden a Ecuador garantizar que sus exportaciones a la Unión Europea (UE) no provengan "de actividades de pesca ilegal", explicó el comisario europeo de Pesca, Karmenu Vella.

"Invitamos a las autoridades ecuatorianas a intensificar sus esfuerzos y a llevar a cabo las reformas necesarias para luchar contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDR)", agregó el comisario maltés.

La advertencia no es baladí. Las importaciones de productos pesqueros ecuatorianos se elevó en 2018 a unos 1.400 millones de dólares, lo que representa casi el 45% de sus exportaciones al bloque, según datos de la Comisión Europea.

Y si Quito no despeja las dudas del ejecutivo comunitario, que emitió una "tarjeta amarilla", sus productos pesqueros no podrán acceder al mercado de la UE, el mayor mercado mundial de importación de estos productos.

"Vamos a estudiar la decisión y ver los términos para ponernos enseguida a trabajar", aseguró a la AFP el embajador del Ecuador ante la UE, Pablo Ortiz, precisando que el proceso para levantar la tarjeta puede tomar dos años.

Vella expresó la voluntad de "colaborar" con Ecuador, cuyas relaciones comerciales se rigen por un acuerdo de 2017. Bruselas revisará dentro de seis meses su decisión, a la vista del resultado de sus conversaciones con Quito.

- "Falencias críticas" -

El diálogo había empezado en 2014 y aunque desde entonces "se realizaron algunas mejoras" de cara a una "política nacional" de lucha contra la pesca ilegal "persisten falencias críticas", indicó a la AFP un vocero de la Comisión.

"La tarjeta amarilla de hoy es solo un paso más en nuestro diálogo bilateral (...) Es hora de traducir los compromisos en medidas tangibles que puedan confirmar a Ecuador como un socio comprometido" en esta lucha, agregó el portavoz.

Bruselas urge en concreto a Quito a crear un "sistema de garantía de cumplimiento y sanción" para combatir las actividades de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, al considerar el actual marco jurídico "desfasado" y "obsoleto".

"El sistema de sanciones no priva a los infractores de los beneficios derivados" de este tipo de pesca, "ni tiene efecto disuasorio", explica el ejecutivo comunitario en un comunicado.

Ecuador enfrentaría además "graves deficiencias" en el control de la actividad de la flota atunera, tanto en el mar como en los puertos, y "en particular", en la industria de transformación, explicó el portavoz.

Desde 2010, la UE desarrolla un sistema de certificación de sus socios comerciales para garantizar que los productos no proceden de la pesca ilegal, en el marco de una acción mundial para una mejor gestión de los océanos.

De la veintena de procedimientos lanzados desde 2012, seis de ellos terminaron con una tarjeta roja y tres continúan vigentes. Los productos pesqueros de Camboya, Comoras y San Vicente y las Granadinas están sujetos así a restricciones.

En la mayoría de los casos, cuando la Comisión emite una "tarjeta amarilla", el diálogo con los respectivos gobiernos permite despejar las dudas europeas como ocurrió con Panamá en 2014 o con Taiwán el pasado mes de junio.

Las capturas ilegales se elevan cada año a entre 11 y 26 millones de toneladas de pescado, lo que equivale a al menos el 15% de las capturas mundiales, según la Comisión Europea.

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