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La UE se mantiene inflexible antes de un pulso político en Reino Unido

El negociador de la UE para el Brexit, Michel Barnier, en rueda de prensa en Bruselas el 19 de marzo de 2019 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 01 septiembre 2019 - 16:01
(AFP)

El negociador de la UE Michel Barnier descartó este domingo cualquier renegociación del acuerdo de divorcio con el Reino Unido, lo que refuerza la hipótesis de un Brexit duro el 31 de octubre antes de un intenso pulso político sobre el Brexit esta semana en el Reino Unido.

Queda descartado renegociar en su estado actual la salvaguarda irlandesa (o "backstop"), que el primer ministro Boris Johnson desea sacar del acuerdo de retirada concluido con la Unión Europea por su antecesora Theresa May, explicó Barnier en una tribuna publicada en el Sunday Telegraph.

Esta disposición prevé que, a falta de una mejor solución, al término de un periodo de transición Reino Unido entero permanezca en un "territorio aduanero único" con la UE.

Situación inaceptable para Boris Johnson, pues esto impediría a Reino Unido seguir una política comercial independiente, y seguiría sometido a reglas europeas.

"El 'backstop' representa la flexibilidad máxima que la UE puede ofrecer a un Estado no miembro", escribe el negociador de la UE. Este dispositivo es necesario, señala, para preservar la integridad del mercado único europeo y mantener abierta la frontera entre Irlanda del Norte, británica, y la República de Irlanda, miembro de la UE, tras el Brexit.

"No soy optimista sobre la posibilidad de evitar el escenario de un 'no acuerdo'", añade. Según Barnier, sólo se podrán discutir eventuales alternativas a la salvaguarda irlandesa tras la ratificación del acuerdo de salida, en paralelo a las negociaciones sobre la futura relación entre Bruselas y Londres.

- Aplazar el Brexit -

Llegado al poder a finales de julio, Boris Johnson prometió sacar a Reino Unido del bloque europeo cueste lo que cueste el 31 de octubre, con el fin de respetar la voluntad del 52% de los británicos que votó por el Brexit en el referéndum de 2016.

El dirigente, que dice querer preparar un nuevo programa de política nacional, anunció el miércoles la suspensión del Parlamento durante unas cinco semanas a partir de la segunda semana de septiembre y hasta el 14 de octubre.

Pero los opositores a un Brexit duro denuncian una maniobra para impedirles bloquear una salida brutal, y se preparan para un intenso pulso con el jefe del Gobierno al inicio del curso político, el martes en una sesión en el Parlamento.

Los diputados intentarán sobre todo legislar para frenar un "no acuerdo". Se contempla también una moción de censura contra el Gobierno, que solo tiene un voto de mayoría en la Cámara de los Comunes.

"Simplemente debemos impedir una salida sin acuerdo", declaró Keir Starmer, responsable del Brexit en el Partido Laborista, principal formación de oposición. Tal ley necesitaría aplazar la fecha de divorcio, según él.

El ministro encargado de los preparativos para un Brexit sin acuerdo, Michael Gove, se negó a decir a la BBC si el Ejecutivo se conformaría con dicha ley.

"Trabajamos con otros partidos para hacer todo lo posible para alejar nuestro país del precipicio", asegurará este lunes durante la reunión de su gabinete en la sombra el líder del partido laborista, Jeremy Corbyn, según un extracto de su discurso transmitido por su equipo de comunicación.

- Expulsión del partido -

Boris Johnson, por su parte, alzó el tono y advirtió que los diputados conservadores que voten contra el Ejecutivo serán expulsados del partido, informaron varios periódicos el domingo por la noche. Esta medida pondría en dificultades a su propia mayoría y alimentaría las especulaciones sobre la inminencia de unas elecciones generales anticipadas.

Un encuentro previsto el lunes con miembros rebeldes del Partido Conservador fue anulado.

La batalla contra una salida sin acuerdo y contra la suspensión del Parlamento se librará también en el terreno judicial y en la calle.

El martes, la más alta instancia judicial civil de Escocia examinará una demanda presentada por diputados proeuropeos contra la suspensión. Una querella iniciada por la activista antibrexit Gina Miller, a la que se unió el ex primer ministro conservador John Major, se examinará el jueves en Londres.

Se prevén otras manifestaciones después de que miles de británicos protestaran el sábado contra el "golpe de Estado" de Johnson. La posibilidad de una salida sin acuerdo hace temer el restablecimiento de aranceles y penurias.

"No, no habrá escasez de alimentos frescos", quiso tranquilizar Michael Gove, aunque admitió que algunos precios subirían. El Ejecutivo lanzó el domingo una campaña para informar a la población y las empresas sobre los trámites necesarios en el marco del Brexit.

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